Hotel Golfinho Hotel 0 estrella
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Avenida dos Coqueiros, 182 - Baixa Grande, Cumbuco - CE, 61619-012 Cumbuco, Brasil
Gonzalo González Beneytez Jefe de sección

Situado a 2 km del centro de Cumbuco, el hotel Golfinho se extiende en toda su longitud entre la carretera principal y la playa. Dispone de pocas habitaciones, aunque los espacios, agradables y relajantes, se disponen alrededor de la piscina en el centro de jardín. Está rodeado por los 25 pequeños edificios de las habitaciones, que dan a las zonas comunes del hotel, como si se tratase de una gran mansión con un patio interior. Además del gran espacio luminoso, el hilo conductor de la decoración de las habitaciones y del restaurante son los tonos sobrios, los colores bien modulados que acentúan la iluminación natural, el mobiliario y la decoración de estilo de Ceará, que le aportan un toque brasileño. Si te gusta el pescado, las especialidades locales y los sabores internacionales, sin duda, este hotel te gustará. En el Golfinho suelen alojarse parejas y amantes del deporte, que encontrarán todo el equipamiento necesario para practicar kitesurf. Junto al hotel, en la playa, encontrarás incluso una escuela de kitesurf, cuya gestión es independiente del hotel.

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    Ubicación 4.53 /10

    El hotel Golfinho se encuentra a 2 km del centro de Cumbuco, viniendo desde Fortaleza. El aeropuerto Pinto Martins está a unos 35 km, es decir, a unos 50 minutos en coche, cuando el tráfico lo permite. Por el contrario, está situado a 25 km del centro de Fortaleza, unos 30-40 minutos en coche.

    Habitaciones 8.20 /10

    Pequeño, acogedor y de decoración muy cuidada, el Golfinho solo dispone de 25 habitaciones, dos de ellas suites. En cuanto a la estructura: cuenta con diversas casitas, cuyas habitaciones se encuentran en la planta baja, dan a la piscina por el lateral y están dispuestas en fila dejando sitio a una pequeña veranda cubierta por un tejadillo delante de cada entrada. Encontrarás una mesa baja con dos sillas frente a la puerta acristalada que conduce a la habitación, protegida de las miradas indiscretas por una ligera cortina blanca, y del sol, particularmente matinal en la región de Fortaleza, por una doble cortina oscura. De nuestro viaje a Ceará, las habitaciones de este establecimiento se encuentran entre nuestras favoritas: son sencillas aunque están amuebladas con gusto. Son suficientemente espaciosas, están delimitadas por paredes decoradas en blanco y amarillo, lo que da más valor a la luz que entra por la única fuente de luz natural: la gran puerta acristalada. La colcha, que mezcla el blanco con diversas tonalidades de marrón, combina a la perfección con el color del armario y del escritorio. La decoración sobria, al estilo de Ceará, completan el aspecto extremadamente acogedor de las habitaciones. El cuarto de baño también te deparará una agradable sorpresa, con su estilo falsamente envejecido, con grandes baldosas sin pulir, mosaicos verdes en la ducha y un lavabo de madera. Entre otras ventajas, cuenta con productos de bienvenida, televisión, teléfono y minibar surtido. Las habitaciones no cuentan con conexión a Internet, aunque pronto la instalarán. Por el momento, solo disponen de conexión inalámbrica en el vestíbulo, aunque es gratuita.

    Infraestructura 8.45 /10

    El hotel Golfinho, inaugurado en 1999 y totalmente reformado en 2004, se extiende entre la playa y la carretera principal que lleva a Cumbuco (2 km) y, en dirección opuesta, a Fortaleza (20 km). Entre ambas encontrarás un gran espacio, cubierto aunque abierto al exterior (lo que demuestra que el sol siempre está presente en la costa de Ceará), el restaurante, muy luminoso gracias a sus amplios ventanales, y el jardín, donde se encuentran las casitas, construidas en fila, que acogen las habitaciones. El vestíbulo es espacioso y está decorado con gusto, aunque es en el jardín donde encontrarás un ambiente más agradable. La piscina central, rectangular, es un elemento que unifica el conjunto: sigue la línea de las casas que la rodean, como si se tratasen de numerosos miniapartamentos, el único lugar del establecimiento donde los huéspedes pueden disfrutar de su privacidad. De hecho, al salir de la habitación, te resultará difícil encontrar un lugar donde aislarte y disfrutar de un poco de tranquilidad. La piscina forma el espacio unificador: incluso aunque estén situados sobre el césped, junto a la pequeña veranda de cada habitación encontrarás una sombrilla y tumbonas. En definitiva, cada uno dispone de su propio espacio, aunque en una especie de reparto colectivo. Al bajar unos escalones en un extremo de la piscina, hacia la playa, encontrarás una bonita pérgola con un buen diván donde los clientes que no deseen bañarse pueden relajarse en mullidos y coloridos cojines en lugar de en las tumbonas de plástico. Más allá se encuentra el bar, con algunas mesas, en primera línea frente al océano. Además de una palpable tranquilidad, el jardín del hotel Golfinho ofrece la ventaja de ser muy luminoso, gracias al pequeño tamaño de las casitas de las habitaciones. Podrás practicar deportes náuticos, jugar al billar, al futbolín o al ping-pong.

    Restauración 7.95 /10

    El restaurante está situado frente a la recepción, de la que está separado por amplios ventanales que hacen las funciones de paredes exteriores. Como sucede con el resto del hotel, está amueblado con gusto y sencillez. Nada que ver con el plástico y otro tipo de materiales antiestéticos: todas las mesas son de madera clara y las sillas de mimbre, con sus cojines blancos, son muy cómodas. Las mesas están decoradas de forma sencilla y con una colorida servilleta plegada con elegancia sobre el plato. Los cuadros no son de lo mejor del lugar, aunque la cocina compensa este pequeño fallo de estilo. El menú reserva un lugar de honor a los platos de pescado y propone numerosas especialidades regionales, con toques internacionales. Para que te hagas una idea, aquí tienes algunas de las propuestas que podrás saborear: carpaccio con marisco, papaya con jamón de Parma, caldeirada de peixes a la portuguesa y langosta tropical. El único inconveniente es: que el restaurante únicamente abre para el desayuno y para la cena, de 19:00 a 22:00 h. A mediodía, deberás dirigirte al bar junto a la playa, donde podrás pedir algo para beber y para picar.

    Playa

    El hotel tiene acceso directo a la playa. El fondo del jardín, tras la zona de césped, nada más tendrás que bajar un escalón para acceder al arenal. Aunque el hotel no cuenta con playa privada (en Brasil no hay playas privadas), por lo que no encontrarás en ella sombrillas ni tumbonas. Además, uno no va a Cucumbo para broncearse o para bañarse en el mar: el oleaje es muy fuerte. Allí uno acude a practicar deporte, especialmente kitesurf. En un extremo del hotel encontrarás la escuela de kitesurf.

    A saber

    Sin resultar demasiado pomposo, el hotel Golfinho es un establecimiento con clase. En él suelen alojarse clientes extranjeros, esencialmente parejas y amantes del deporte que acuden a practicar windsurf y kitesurf. En la playa, situada junto al hotel (aunque no forman parte de sus instalaciones) encontrarás una escuela de kitesurf. Cabe destacar que para dejar el equipamiento en las cabinas previstas a tal efecto el depósito es gratuito.

    Equipamientos

    • Aparcamiento
    • Restaurante
    • Internet
    • Climatización
    • Piscina

    Ventajas

    • La decoración es sencilla pero de buen gusto
    • La cocina
    • Los servicios destinados a los kitesurfistas

    Inconvenientes

    • Ofrece poca intimidad si no deseas cerrar las cortinas de la habitación
    • Si no practicas deporte, quizá te aburras un poco

    Opiniones de los viajeros sobre el hotel

    • Puntuación Total nc/10