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Hotel Villa de Coco Hotel 3 estrella
Easyexpertos
Jambiani, Tanzania -
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Gonzalo González Beneytez Jefe de sección

Sencillo pero convival, luminoso a imagen de las playas de Zanzíbar. Un pequeño establecimiento gestionado por italianos, recomendado para los viajeros con un presupuesto más bien reducido.

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  • Balneario
  • Bien situado
  • Vuelo
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    Ubicación 3.0 /10

    En la localidad de Jambiani. Calcula como mínimo una hora para llegar a Stone Town y al aeropuerto.

    Habitaciones 6.45 /10

    Con sus 11 habitaciones, no se puede afirmar que el Villa de Coco sea gigantesco, por lo que su espacio es relativamente reducido. Los bungalows están colocados en hilera, escrupulosamente colocados, en la mayoría de casos, de cara al mar (9). Tienen tejados de tipo makuti y la estructura de madera de coco. La esencia del estilo se respeta tanto en el exterior como en el interior. Las zonas interiores corresponden con la definición: espartanas, pero limpias y frescas. En definitiva, encuentras lo que te esperas de este hotelito.

    Se valora el tamaño de las estancias (más de 20 m²), el parqué de coco pulido y las camas altas de estilo Zanzíbar. Sin embargo, el cuarto de baño es realmente austero, con unos azulejos blancos muy tristes.

    Tres habitaciones, más nuevas que las demás, están situadas ligeramente en la parte posterior. Conservan, de todos modos, una apertura al mar, y son más grandes (para poder alojar familias).

    Todos los bungalows disponen de una agradable veranda privada.

    Infraestructura 6.95 /10

    Situado directamente en la playa de Jambiani, el Villa de Coco reúne todas las características de un hotelito a orillas del océano Índico. Realizado completamente en madera de coco (para hacer honor a su nombre), el hotel se resguarda bajo un típico tejado de makuti.

    Las palabras clave del hotel son la simplicidad y la convivialidad. Manuela, la propietaria, una italiana originaria de Boloña, se enamoró de la isla hace cinco años y decidió instalarse allí y abrir un hotel. Por ahora, su clientela es exclusivamente italiana, a excepción de algunos turistas que, al pasar por la playa y verlo, deciden quedarse allí a dormir. Quizás por ese motivo, la mayoría de compatriotas da su toque particular al establecimiento: se vive entre la playa y los 11 pequeños bungalows, casi descalzos todo el tiempo.

    A pesar de sus dimensiones, el establecimiento refleja, a su escala, las características de los hoteles de la isla: son establecimientos casi exclusivamente de playa, que favorecen el relax junto al mar.

    La recepción es bastante normal: modesta pero muy eficaz. Reagrupados en unos pocos metros cuadrados, encontrarás conexión wifi (de pago), un futbolín, un billar y una mesa de ping-pong.

    Se notan las relaciones que el establecimiento ha sabido tejer con la comunidad local: el pescado proviene directamente de los pescadores de Jambiani, suele organizar las excursiones con la población local y ofrece un servicio de alquiler de bicicletas en el que colaboran varios jóvenes de Jambiani.

    Restauración 6.70 /10

    El restaurante, entre la madera de coco y el makuti, se alza como una parada junto al mar, con un reposo absoluto. De hecho, los sofás y cojines te invitarán a echar una (merecidísima y larga) siesta. Ubicado casi en la playa, abre todo el día y está abierto también para los no huéspedes.

    En la cocina, cuatro chefs de Zanzíbar realizan una combinación de especialidades italianas, con algunos toques locales (aunque, por desgracia, no usen muchas de las especias típicas de Zanzíbar) y de los grandes clásicos de influencia más bien americana (club sándwich, hamburguesa). A mediodía, se sirve un bufé para la comida, mientras que de noche hay servicio de camareros. Las noches temáticas son muy frecuentes y tienen como eje temas muy recurrentes (swahili, pescado, etc.). Podrás escoger entre 2 entrantes, 2 primeros y 2 platos principales. Compran el pescado a los pescadores de Jambiani, el zumo de fruta es natural y el pan está hecho en casa.

    Playa 8.70 /10

    En la magnífica playa de Jambiani, cuyo paisaje es digno de postal: arena blanca, cocoteros, mar de un color azul intenso... En la costa este, estás expuesto al fenómeno de las mareas, cuando el agua se retira a kilómetros de distancia y que te permite ir a pie hasta la barrera de coral.

    Los bungalows están directamente en la playa, a pocos metros del mar.

    Puedes comprobar el ciclo de las mareas aquí.

    A saber

    El Villa de Coco se elige también por su proximidad con la población de Jambiani, una de las más activas de la costa este.

    Cuando fuimos a visitarlo (en noviembre de 2009), se estaba construyendo la piscina. Situada en la barrera de coral de la costa este, el terreno es especialmente duro. Se suspendieron temporalmente las obras, hasta que se obtengan los fondos necesarios.

    El hotel permanece cerrado durante la temporada de lluvias, de marzo a abril.

    Equipamientos

    • Restaurante
    • Internet
    • Espacio Bienestar

      wellness

    • Gimnasio

      Voley playa

    Ventajas

    • El ambiente distendido del establecimiento
    • Directamente en la playa

    Inconvenientes

    • La parte rústica de los bungalows, de un confort espartano

    Opiniones de los viajeros sobre el hotel

    • Puntuación Total nc/10