


Un hotel sencillo, bien acondicionado y barato. Habitaciones con o sin cuarto de baño. La decoración es acogedora, funcional, moderna y no tiene nada de triste ni hortera.
Un hotel sencillo, bien acondicionado y barato. Habitaciones con o sin cuarto de baño. La decoración es acogedora, funcional, moderna y no tiene nada de triste ni hortera.
Este hotel, a 10 minutos a pie de la parada de metro de la plaza de la República, disfruta de una ubicación bastante agradable. Con unos precios relativamente bajos, y por lo tanto unos huéspedes que generalmente son jóvenes mochileros, si te alojas aquí seguramente acabarás yendo a los vecinos barrios de Bastilla o de Oberkampf, o a las callejuelas del Marais para salir de fiesta. De acceso directo en metro están la Ópera Garnier, más cultural, o los míticos lugares de la capital que no hay que perderse como la plaza de la Concordia, los Campos de Marte o la Torre Eiffel. El canal Saint Martin está a dos calles, con sus famosos puentes de arco de círculo, perfecto para ir a dar un paseo por sus orillas.
El hotel cuenta con habitaciones individuales y dobles. Algunas habitaciones no tienen cuarto de baño, en ese caso la ducha y el WC están en el pasillo. Los precios de las habitaciones con baño son económicos, así que reserva una habitación con baño, ya que siempre son más cómodas. La decoración y el equipamiento de las habitaciones son excelentes. Son contrastadas y muy acogedoras con sus pinturas blancas y camas rojas. El mobiliario de madera clara les confiere un bonito frescor. Te sientes bien en ellas. Los minúsculos cuartos de baño en las habitaciones disponen de cabinas de ducha cerradas por puertas de cristal. Es pequeño pero muy funcional. Una buena elección a un precio económico.
Este hotelito muy sencillo es una agradable sorpresa. La planta baja acoge una sala de desayuno con mobiliario de madera oscura. Las ventanas de esta sala dan a la calle, por lo que entra mucha luz. El vestíbulo se ubica en este mismo espacio, que sirve también de salón. Todo está concentrado, lo cual resulta poco íntimo, pero la decoración, mezcla de color chocolate y blanco, ofrece un aspecto a la vez moderno, fresco y acogedor. El trato es muy amable y, sobre todo, los precios son muy económicos.
Un hotel impresionante, con una decoración retro muy lograda, que puede albergar a viajeros en solitario o a pequeños grupos en habitaciones dormitorio con baño.
Una buena ubicación, por ejemplo cerca de la plaza de la República, no debería ser el único atractivo de un hotel. Este Bristol es un lugar muy básico, sin encanto alguno, con pequeñas habitaciones de color que parecen ser acogedoras. A este hotel solamente se viene a dormir y no precisamente por la decoración.
Bonito y encantador hotel en el que la propietaria hace todo lo posible para que los huéspedes se sientan como en casa. Su ventaja: la decoración de cada habitación es diferente.
Bien ubicado y cerca de todos los lugares de visita obligada de la capital, éste es un pequeño y sencillo hotel lo suficientemente confortable.
Este hotel elegante y a la moda, con habitaciones en tonos chocolate, modernas y confortables, está en un barrio muy animado.
Los nuevos propietarios se han encargado de la renovación de la decoración del vestíbulo, el salón y la sala de desayunos, que vale realmente la pena por su aire moderno y muy estético. Las habitaciones se han quedado un poco rezagadas, ya que solo están recién pintadas.
Una recepción privilegiada y una decoración artística y original en las paredes de las habitaciones.
Hotel poco glorioso en pleno barrio República. Equipamiento mínimo, sin encanto ni originalidad.
Estamos ante un hotel de elegancia francesa y en el que no se tolera ninguna copia ni reproducción. El Bristol forma parte de los pocos hoteles de lujo parisinos que pertenecen a una familia europea (alemana) en lugar de a las grandes familias asiáticas o de los Emiratos Árabes Unidos. Elegante, distinguido y refinado, el Bristol antepone la calidad y la autenticidad de los objetos y materiales. Su restaurante gastronómico atrae a una clientela exigente y amante de la cocina de alta calidad.
El George V hace parte de los palacios parisinos más prestigiosos de la ciudad. Unos pasos dentro el establecimiento son suficientes para darse cuenta que entramos en un hotel donde lujo, perfección y voluptuosidad son la regla. Habitaciones de princesa, salones impresionantes, restaurante el que guía Michelin ha otorgado una estrella, no falta nada al George V para satisfacer a los clientes más exigentes. El diseñador de interior Pierre Yves Rochon se encargo en 1997 de reformar en totalidad el edificio, desde entonces sigue mejorando la decoración de acuerdo con el estilo XVIII siglo.
El último de los palacios parisinos abrió sus puertas el 1 de agosto de 2014. La elegancia y la sofisticación francesa casan a la perfección con el refinamiento asiático en un magnífico edificio de 1908. He aquí el primer establecimiento del grupo Peninsula en Francia y Europa.
Hicieron falta cinco edificios Haussmann para dar vida al Park Hyatt Paris Vendôme, el primer hotel de lujo de la capital concebido con un estilo contemporáneo. En este hotel, la comodidad, la elegancia y un servicio impecable se unen a un diseño más joven y moderno.
Un establecimiento de alta categoría ideal para personajes famosos y estrellas de cine que busquen un poco de discreción. La Réserve Paris se preocupa por la confidencialidad. También se organizan eventos privados.
El Meurice es uno de los mejores establecimientos de París. Su decoración contemporánea y típicamente parisina es obra de Philippe Starck y su hija. Se trata de un lugar exclusivo: el restaurante principal del hotel, Le Meurice, está dirigido por el chef Yannick Alléno, que ha recibido 3 estrellas. No hace falta decir que es uno de los puntos culminantes de la estancia en este hotel. Su ubicación es ideal, justo delante del Jardín de las Tullerías. Las habitaciones están decoradas con gusto y el servicio es impecable.
El W Paris - Opéra finalmente abrió sus puertas el 28 de febrero de 2012. Así, la marca de Starwood ligada a la moda y a las tendencias se asegura un establecimiento de prestigio en París.
El hotel, situado en un edificio del siglo XIX, salta a la vista. Diseño y modernidad se combinan junto con un toque conceptual. Mejor pedir explicaciones al diseñador, ya que es difícil captar el mensaje de otra forma; aunque está claro que el W Paris-Opéra gira alrededor de un tema: The Spark. El establecimiento se define en este "centelleo", creando una unión ficticia entre el primer hotel de Nueva York y su hermano pequeño parisino.
En el corazón de la ópera, el W ya cuenta con los amantes de la marca y espera que el boca a oreja lo convierta en the place to be del barrio, junto con su restaurante y su bar.
Como anuncia el propio eslogan, este hotel es "Votre adresse à Paris" (Tu establecimiento en París): de hecho, no existen demasiados lugares como este en la capital. La diferencia entre una estancia agradable y una memorable reside en los detalles y, sin lugar a dudas, recordarás con emoción tu paso por el Vendôme. Nada más entrar, te recibirán unos porteros tan sonrientes que te sentirás como si fueses el cliente más importante del hotel. Tanto si vas por negocios como por turismo, este hotel boutique satisfará todas tus necesidades con estilo y elegancia.