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Viajes a Valle de Aosta: esquía es sus magníficas montañas

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter
Situado en el rincón norte-occidental, en la frontera con el Piamonte, Suiza y Francia, el Valle de Aosta es la región más pequeña de la península itálica, y una de las que ha desarrollado un sentimiento de autonomía más acentuado. Tal y como indican los topónimos regionales, en este territorio se habla tanto italiano como francés. Extremadamente montañoso, esta región toma su nombre de su capital, Aosta. Destino predilecto de los amantes del esquí, esta región tiene algunas de las cumbres más altas de toda Europa, revelandose como el destino ideal para realizar excursiones en plena naturaleza, pero también por la imponente cadena montañosa dominada por el gigantesco Mont Blanc.

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Territorio montañoso allá donde los haya, la región del Valle de Aosta concentra en sus reducidos dominios las cumbres más altas de todo el continente europeo: el Gran Paraíso (4061 metros), el Monte Blanco (4810 metros), el Cervino (4478 metros) y el Monte Rosa (4638 metros), compartiendo este último pico con el Piamonte. La fuerte influencia francesa que históricamente a caracterizado a esta región fronteriza derivó en la concesión de un Estatuto especial en el año 1948 que otorga al Valle de Aosta una cierta autonomía tanto administrativa como política y económica, presente no solamente en actividades como en la gestión de la agricultura, de la artesanía, el turismo o la asistencia pública, sino también cultural, otorgando al francés el estatus de lengua cooficial junto al italiano en el conjunto de todo su territorio.

Basta con echarle un vistazo al nombre de sus pueblos y ciudades para darse cuenta de esta diversidad lingüística que la diferencia del resto de territorios transalpinos. Pero además, la región del Valle de Aosta cuenta con un dialecto propio que deriva de la antigua lengua franco-provenzal, conocido con el nombre de patois, que a su vez presenta diferentes variaciones en función de la zona de la región. Así pues, en la parte alta del Valle de Aosta, la influencia francesa es mucho más notable, mientras que en la parte baja el patois mezcla muchos de sus términos y expresiones con el dialecto piamontés.

Adorada por los amantes de los deportes de nieve, y en especial del esquí alpino y de fondo, la región valdostana encuentra en el imponente Monte Blanco una imponente frontera natural (Courmayeur) que la separa de Francia (región de Alta Saboya), que también es disfrutada por los apasionados del alpinismo. No hace mucho tiempo, las instalaciones del funicular que conecta con el glaciar de Punta Helbronner, atravesando el macizo del Bianco, fueron completamente renovadas, permitiendo a turistas y curiosos disfrutar de unas espectaculares panorámicas de quitar el hipo. En la cima del macizo, que limita con Suiza y la región de Piamonte, se encuentra la frecuentada estación de esquí de Cervino, ideal para la práctica de deportes invernales.

La región del Valle de Aosta toma su nombre de la capital provincial-regional y urbe más poblada, Aosta. Tras el control de este territorio por el Imperio Romano, son muchos los monumentos y vestigios de importancia arqueológica que atesora la región, siendo el Arco de Augusto, la Porta Praetoria y el criptopórtico forense las atracciones más destacadas.

Territorio limítrofe con Francia, el Valle de Aosta ha ejercido históricamente como un importante y estratégico centro de poder de la nobleza empleado tanto para asuntos políticos como comerciales. Un hecho que atestiguan los múltiples castillos y fortalezas que el viajero encontrará a lo largo de toda la región. Algunas de estas fortificaciones palaciegas fueron habitadas por los miembros de la familia Challant, que controlaba el territorio valdostano para la corona de Saboya, como es el caso de los castillos de Issogne e Fénis, considerados como los más hermosos y emblemáticos de todo el Valle de Aosta. No obstante, existen otras muchas construcciones de escaso valor arquitectónico, de una importancia meramente militar, como el castillo de Verrès o el fuerte de Bard, complejo fortificado que hoy en día es utilizado a modo de museo, albergando numerosos eventos y exposiciones temporales, así como algunas muestras permanentes.

Información turística

El Valle de Aosta es conocido por ser la región europea con la mayor concentración montañosa en proporción a sus dimensiones. La principal actividad económica y fuente de ingresos de la región es el turismo, especialmente el invernal. La múltiple y reputada oferta de estaciones de esquí que alberga en su territorio, la han convertido en uno de los destinos predilectos de los amantes de los deportes de nieve en el Viejo Continente. Sin lugar a dudas, las dos terminales más exclusivas y famosas son las de Courmayeur y Cervinia, mientras que entre los aficionados del esquí alpino, las más populares son La Thuile (en la parte alta de la región), Pila (parte media) y el complejo de esquí de Monterosa (parte baja).

Tierra de montañas y altas cumbres, el Valle de Aosta cuenta con un buen puñado de senderos y rutas para realizar excursiones al aire libre, lo que convierte a la región en un destino perfecto para practicar el tracking. La región valdostana es atravesada en su totalidad por la Vía Francígena (también conocida como Itinerario de Sigerico o Vía Romea-Francígena), siendo una de las rutas más populares entre los excursionistas locales y foráneos. Esta vía parte del pueblo de Saint-Rhémy-en-Bosses, para luego bajar hacía el Piamonte, adentrándose en el Alto Canevese.

Además, en la región de Valle de Aosta existen otros dos importantes recorridos por los que realizar excursiones, conocidos con el nombre de alte vie dei giganti (altas vías de los gigantes). La primera de ellas conecta la parte baja del Valle con la más baja, comenzando en la localidad de Donnas para culminar en Courmayer; mientras que la segunda hace el recorrido inverso, iniciando en Courmayer y terminando en Donnas. La totalidad de la ruta es cada año escenario de una especie de competición extrema llamada Tor des Géants, que consiste en recorrer el anillo completo formado por ambas vías en un tiempo máximo de 150 horas, siendo considerada como una de las carreras de resistencia más duras del planeta.

Si tienes la oportunidad de realizar un tour a lo largo de todo el Valle de Aosta, te recomendamos encarecidamente la visita del parque nacional del Gran Paradiso, el mayor y más importante de toda la región. El animal símbolo de la reserva es sin lugar a dudas la cabra montesa, pero las especies animales presentas en el parque son muy numerosas, pudiéndose fácilmente divisar gamuzas, marmotas, águilas, víboras y truchas, entre otros. Entre las especies de flora, destaca la presencia de bosques de pino cembro, abeto rojo y alerce, bosques de latifolias, avellanos, encinas, castaños, fresnos y abedules. Otro parque conocido y muy popular en la región es el de Mont Avic, cuyos dominios se extienden entre los valles de Champorcher y Champdepraz, atesorando en sus dominios una gran cantidad de especies vegetales y animales.

Por último pero no menos importante, ningún viaje por el Valle de Aosta puede concluirse sin haberse compartido un buen café al estilo valdostano en la tradicional coppa dell'amicizia (copa de la amistad). Este tipo de copa es bastante baja y notablemente ancha, presentando prácticamente las mismas dimensiones tanto el parte alta como en la baja, y una especie de pitorros por los que sale el líquido en la parte superior, que es compartida y pasada entre las personas presentes. La tradición dice que la copa ha de tantos pitorros como personas vayan a participar en esta especie de ritual, y que nunca puede ser apoyada, pasándosela de unos a otros hasta que el café se haya terminado.

Los pros

    n.c

Los contras

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Tradiciones

La Fiera di Sant'Orso es una de las citas anuales más esperadas y populares de la región del Valle de Aosta. Este acontecimiento tiene lugar los días 30 y 31 de enero en la ciudad de Aosta, concretamente a lo largo de las calles del centro y la plaza Chanoux, siendo el mayor y más importante mercado de la artesanía y del arte montañés-campesino de la región. La feria es frecuentada por miles de visitantes y curiosos llegados en buena parte de los casos de las ciudades colindantes de Suiza y Francia.

A lo largo de todo el territorio valdostano, los deportes populares tienen un enorme peso en la tradición folclórica a de la región. Existen cuatro tipo de deportes tradicionales: lo tsan, il palet, il fiolet y la rebatta. Cada uno de estos deportes pertenece a una zona geográfica concreta del Valle de Aosta: el tsan es practicado en los municipios del centro-oeste del Valle, mientras que el fiolet está ligado a las localidades que se extienden por la zona de Valdigne, al norte de la región. Por su parte, la práctica del palet es muy popular en toda la región; y en el caso de la rabatta su popularidad se extiende por la franja central del Valle de Aosta.

Cocina

La cocina del Valle de Aosta es elaborada a partir de productos típicamente alpinos, lo que dota a sus platos de un gran aporte calórico. La fontina, producto que desde 1996 cuenta con el distintivo DOP (Denominación de Origen Protegida), es el queso más representativo de esta región, siendo la base de numerosas recetas tradicionales. Entre ellas, dos de las más populares son le crespelle y el bistec a la valdostana, siendo también protagonista en otras especialidades locales como la valpellinentze, sopa originaria del municipio de Valpelline, elaborada a base de fontina, pan duro y coles y berzas.

La polenta es una de las recetas o platos básicos de la cocina valdostana, la cual es frecuentemente reforzada con la fontina para hacerla todavía más apetitosa. Entre los productos enograstronómicos de mayor renombre destaca la panceta de Arnad, también dotado de la etiqueta DOP, y siendo típico de la parte baja del Valle; el sabroso Jambon de Bosses, típico de la pequeña localidad de Saint-Rhémy-en-Bosses, el teteun, ubres de vaca conservadas en salmuera aromatizado con diferentes hierbas silvestres, típico del pueblo de gignod, en el que cada año se organiza una feria gastronómica dedicado a este y otros productos locales.

Souvenirs y artesanías

Fuera de la capital, Aosta, es relativamente difícil encontrar grandes mercados y todavía más complicado localizar centros comerciales en los que adquirir algún suvenir. En cualquier caso, los mercados locales abundan en las pequeñas y medianas poblaciones, pudiéndose encontrar en ellos montones de productos típicos de la región alpina. El mercado artesanal más importante del Valle de Aosta, como explicábamos en los apartados anteriores, es la Fiera di Sant'Orso ad Aosta, donde son expuestos todo tipo de objetos de madera, metal batido, productos manufacturados hechos con piedra, artículos de cuero y marroquinería, y tejidos tradicionales como los drap del Valgrisenche o las telas de cáñamo de Champorcher. En el mes de agosto se celebra una feria parecida en versión veraniega, llamada Foire de Été (Feria de Verano).

A lo largo de las calles que conducen al barrio situado bajo el Fuerte de Bard se organiza alrededor de la mitad de octubre, el Marché au Fort, un espléndido acontecimiento enogastronómico en la que se presentan, degustan y venden diferentes productos típicos del Valle de Aosta, como embutidos, quesos, diferentes tipos de mieles biológicas, y harina de castaña y grano de sarraceno, entre muchos otros.

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