Viajes a Kirguistán | Guía de viajes Kirguistán
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Kirguistán

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter
Kirguistán, con sus montañas siempre nevadas, sus valles profundos y sus paisajes áridos, forma parte de ese tipo de destinos bendecidos en los que la naturaleza y el hombre se siguen esforzando por vivir en perfecta armonía. Esta antigua república socialista soviética que alcanzó su independencia en 1991, se revela como un destino perfecto para los corazones más aventureros. Si te atrae la idea de hacer grandes escapadas a caballo por las llanuras de Pamir, dormir bajo un cielo estrellado en una tradicional yurta y no te repele la idea de compartir un tazón de leche de yegua fermentada, entonces prepara la maleta y el visado para descubrir un país esplendido en el que siguen intactas las leyendas de los grandes guerreros de Asia Central.

Organizar un viaje

También conocido con el nombre de Kirguizistán o Kirguisia, y oficialmente como República Kirguisa, Kirguistán es un destino que comenzado a generar un discreto pero creciente interés entre los viajeros occidentales. El motivo es bastante simple: el modo de vida seminómada, sus hermosas e inacabables cadenas montañosas, sus dehesas onduladas (jailoo), y especialmente, la acogida y hospitalidad de los locales que viven en las tradicionales yurtas, y que seducen a los viajeros con su cultura estilo de vida auténtico y simple lejos de la ostentosidad y basada en los valores fundamentales. Por qué la auténtica esencia de Kirguistán es esta: el arte de vivir simplemente, sin caer en el materialismo. Por otro lado, mientras que el URSS había luchado contra este nomadismo del pueblo kirguisa, tras la desintegración de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas los locales reanudaron en seguida sus tradiciones ancestrales, recuperando esa libertad de movimiento que el comunismo les había negado.

Su capital y urbe más grande es Biskek, la cual cuenta con un amplio abanico de lugares de un gran interés que ayudarán al viajero a profundizar en la historia y cultura del país. Los dos museos más interesantes de la ciudad son el de Historia y el de Artes Aplicadas. La plaza Ala-Too, antiguamente conocida como Plaza de Lenin, es el centro neurálgico de la ciudad. Para completar la visita y empaparse un poco más de la atmosfera local, no hay nada mejor que darse una vuelta por el concurrido bazar de Och, cuyos puestos son montados cada día a orillas del río. Este lugar es perfecto para hacerse con algún suvenir autentico que llevarse a casa. Entre los más originales destacan los clásicos ak-kalpal, sombrero tradicional hecho fieltro blanco, pequeñas yurtas (tiendas tradicionales de los nómadas) en miniatura, tapices oshyrdaks kirguís de vivos colores e instrumentos musicales autóctonos.

Si te consideras una persona deportista y te apetece poner a prueba tus habilidades y resistencia al mismo tiempo que disfrutas de un panorama formidable, con preciosas vistas en plena naturaleza, las montañas de Pamir y Tian Shan, entre las que se encuentra la hermosa ciudad de Osh, la segunda ciudad más importante y poblada del Kirguistán, son perfectas para disfrutar de una agradable caminata o bien para realizar una intrépida ascensión. Pero además de caminar, realizar una pequeña excursión a caballo te brindará uno de los mejores suvenires que puedas llevarte de tu estancia en Kirguistán, deleitándote con el excepcional paisaje marcado por estas enormes cadenas montañosas que cubren prácticamente tres cuartos del territorio del país centroasiático. Entre los picos más apreciados por los amantes de la escalada, las cimas de Lenin y Podeby se imponen como las dos grandes favoritas, siendo igualmente fascinante el glaciar de Inylchek.

Sin lugar a dudas, uno de los lugares más bellos que el viajero tendrá la oportunidad de descubrir en Kirguistán es el lago Issyk-Kul, cuyas aguas no se congelan jamás. Este es el lago más grande del planeta, cuya superficie es tan solo superada por la del Titicaca, en la frontera de Bolivia y Perú. Su ubicación, en el centro del país, perdido en mitad de las montañas y prados, y rodeada de yurtas nómadas, parece sacada de un cuento de hadas. Si viajas en verano podrás disfrutar de este regalo de la naturaleza alojándote en uno de estas tiendas tradicionales.

Durante este periodo del año, las actividades más apreciadas en el país son los juegos ecuestres y la cetrería o caza con halcones. Aunque la caza con este tipo de aves casi ya no sé practique como antaño, debido al creciente flujo de turistas, los habitantes de Kirguistán decidieron renovar un poco la tradición aunando las virtudes de la cetrería con las de las carreras de caballos. Los kirguís, vestidos con sus trajes tradicionales, celebran anualmente un festival dedicado a la caza con halcones. Otro deporte típico de gran tradición en el país es el ulak-tartych, muy parecido al bozkachi que se práctica en Afganistán. Este es el deporte nacional de la República Kirguisa. Como no podía ser de otro modo, este es practicado a caballo, jugándose en equipo. El juego consiste en conservar una carcasa de cabra durante la partida, con el objeto de colocarla en la "portería rival", la cual no es más que un círculo dibujado en el suelo. Este deporte es muy apreciado por los locales y es practicado enormemente durante las celebraciones especiales como las fiestas nacionales y regionales, las bodas y los aniversarios.

Información turística

Merece la pena visitar Kirguistán, así como el resto de destinos de Asia central. Si eres un poco miedica o paranoico, olvídate de este destino ya que te encontrarás con muchos escollos en tu camino (molestias administrativas, lentitud de los transportes, inseguridad permanente, etc.). Pero que esto no te impida dejar la capital para explorar el interior del país y descubrir sus paisajes suntuosos y su población, de una hospitalidad legendaria.

Otro consejo: los kirguises, como el resto de pueblos de Asia central, tienen un sentido de la hospitalidad excesivo en ocasiones, lo que puede poner al turista en situaciones embarazosas, debido sobre todo en lo relativo al consumo de alcohol. Una mentira piadosa puede evitar que engullas un litro de vodka en una tarde... Lo mismo ocurre con los platos típicos: quizás haya entrantes más tentadores que la cabeza de cabra (se trata del plato típico que se sirve a los invitados en las montañas kirguises).

No es obligatorio vacunarse antes de viajar la República Kirguisa, pero sí que se recomiendan tener en vigor la vacuna DT-Polio (vacuna contra la difteria-tétanos-poliomielitis). Si tienes previsto realizar una larga estancia en el país, también te recomendamos vacunarte contra la rabia. Por último, de modo más general, las vacunas para la fiebre tifoidea, la hepatitis A y la hepatitis B, y la encefalitis a garrapatas están también aconsejadas.

El mejor momento para viajar al Kirguistán es durante la primavera (entre abril y junio) y el otoño (septiembre y octubre). A pesar de que se trata de un país oficialmente laico, la mayoría de sus habitantes profesan la religión musulmana, por lo que te recomendamos evitar vestir con prendas demasiado atrevidas (cortas y/o escotadas) para no chocar a los habitantes y pasar desapercibido. El agua del grifo no es potable, por lo que evita beber del lavabo incluso en los grandes hoteles de estándar internacional. A la hora de escoger alojamiento, evita en la medida de lo posible decantarte por establecimientos de estilo soviético. Aunque este tipo de hoteles sea muy poco numeroso, todavía existen unos cuantos dispersos por el país. En caso de no tener otra opción, procura negociar bien el precio (ya muy bajo de por sí), ya que las prestaciones de este tipo de alojamiento son realmente rudimentarias.

Ni se te ocurra tomar fotografías de los cuerpos policiales y militares, ni tampoco de las instalaciones de estos, ya que está estrictamente prohibido y de lo contrario podrías verte envuelto en un gran lio.

Por último, si tienes pensando entrar en China desde el Kirguistán, has de saber que necesitarás una autorización expresa de las autoridades chinas.

Los pros

  • +Recorrer a caballo las montañas y las estepas resulta una experiencia magnífica.
  • +La población es extremadamente acogedora.

Los contras

  • -La constante inestabilidad política
  • -El periodo "turístico" es corto debido al clima rudo de las montañas.
  • -La corrupción aún está presente.

Tradiciones

Los kirguises siempre han sido un pueblo nómada, y, por ello, siguen fabricando las tradicionales yurtas, tiendas hechas de fieltro o piel. Aunque durante el periodo soviético se trató de restringir estas prácticas, tras la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los habitantes del país centroasiático retomaron sus viejas costumbres ancestrales. Una de las tradiciones ligadas al nomadismo es el "rapto de la esposa". Esto consiste en que la mujer que va a casarse es raptada por su futuro marido y familia política. Aunque está práctica está formalmente prohibida desde el año 1991, todavía se sigue practicando en múltiples zonas del país, aunque lo cierto es que tristemente, más que una tradición, esta práctica está ligada a los matrimonios forzados.

Musicalmente hablando, los habitantes del país siguen recitando a menudo poemas melódicos improvisados y epopeyas, acompañados con un komuz, instrumento de música de tres cuerdas.

Cocina

La gastronomía del Kirguistán tiene su origen en la cocina de Oriente Medio y de los países mediterráneos. Así pues, esta podría definirse como un mestizaje de ambas tradiciones culinaria, bastante apreciadas en Asia Central. Casi todos los países de esta zona comparten las mismas especialidades. La cocina de Kirguistán también se ve influida por la simplicidad de los pueblos nómadas. Los platos tradicionales kirguises suelen prepararse a base de cordero. Si viajas a Kirguistán tienes que degustar el shurpa, un plato de cordero acompañado con una sopa de verduras o el besh bermak, el plato fetiche de los pueblos nómadas, preparado a base carne de caballo cocida con un caldo con patatas, cebolla y pasta. También se recomienda probar el plov, plato nacional de la República Kirguisa, el cual consiste en una mezcla de arroz, con acompañado con pedazos de carne de cordero y zanahorias. En función de la región en la que el viajero se encuentre, este puede llevar también otros ingredientes como uvas pasa y garbanzos.

Cuando todavía queda un rato para comer o cenar, para matar el hambre, los aperitivos o platillos más populares son los mantys, una especie de raviolis rellenos de grasa, cebolla y carne; los samsas, pedazos de carne o de queso fritos; y los hoshan, albóndigas de pasta fritas y cocidas al vapor. Otro plato rápido muy popular que se encuentra fácilmente en los bazares es el laghmans, que es una especie de sopa con fideos chinos que lleva pedazos de carne y verduras.

Los kirguises son amantes del queso y del yogur. En cuanto a la bebida, podrás saborear el té tchai en cualquier parte y a cualquier hora y el kumis, una bebida a base de leche de yegua fermentada, con un poco de alcohol y especialmente muy agria. Por último, la bebida principal: el vodka.

Souvenirs y artesanías

Los tapices o ''shyrdaks'' con motivos de colores, los sombreros ("ak-kalpak") una especie de fieltro blanco decorado con adornos, las pantuflas de fieltro, las "yurtas" (tiendas de fieltro) en miniatura, los instrumentos de música y las joyas forman parte de los objetos que uno puede traerse de recuerdo. Las tiendas abren de 09:00 a 18:00 o 19:00 horas, de lunes a viernes.