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Laos

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter
Antiguamente conocido como el «reino del millón de elefantes», Laos es hoy en día un destino de creciente popularidad entre los visitantes extranjeros, aunque alejado del turismo de masas. Durante tu visita tendrás la oportunidad de perderte por sus vastas zonas de montaña, visitar sus característicos arrozales y navegar por el río Mekong, entre muchos otros lugares de interés.

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Situado en el corazón del Sudeste Asiático, Laos limita con Tailandia, Birmania, Camboya, Vietnam y China. No posee acceso al mar pero ofrece otras ventajas al viajero, como su increíble biodiversidad, en honor a la cual es popularmente conocido como el país del millón de elefantes. Su territorio cuenta con una superficie de apenas 230.000 kilómetros cuadrados, de los cuales tres cuartas partes lo forman llanuras y montañas. Su pico más alto, el Phou Bia (montaña del dinero), situado a una altitud de 2300 metros por encima del nivel del mar. No obstante, visitar esta montaña es prácticamente misión imposible, ya que sobre ella se encuentra una base militar laosiana, la cual jugó un importantísimo papel durante la guerra civil desarrollada entre 1963 y 1975. En el norte de Laos, el río Mekong ejerce de frontera natural con Tailandia, río que a pesar de su gran tamaño y su caudal, apenas es explotado por los habitantes del lugar debido a las irregularidades del terreno.

Como en muchos otros países asiáticos, su población vive al ritmo de los monzones. Su clima tropical tiene dos periodos diferenciados a lo largo del año: la estación seca, entre noviembre y marzo, en la que las temperaturas oscilan entre los 15 y los 20 grados; y la estación húmeda, la cual se desarrolla de abril a octubre, en la que predominan las lluvias constantes, siendo especialmente fuertes en las provincias del sur.

Al contrario de lo que sucede en otras capitales asiáticas como Bangkok, en Vientián reina la tranquilidad. La ciudad muestra una atmosfera tranquila y relajada en la que no encontrarás rascacielos ni gigantescas construcciones, presentando una bonita arquitectura con fuertes influencias coloniales. Su capital, Vientián, recibía anteriormente el nombre de Sri Sattanak, denominación que hoy en día es utilizada para nombrar a uno de los barrios de los suburbios de la urbe más poblada del país.

El centro de la ciudad posee importantes construcciones que han sido restauradas tras los conflictos bélicos por los que atravesó el país durante algo más de doce años. No obstante, muchos otros edificios no han tenido la misma suerte y no han recibido esta misma atención por parte del Gobierno, llegando en ocasiones a tener que ser destruidos por motivos de seguridad. El arco del triunfo de Patuxai, situado al final de la avenida Lan Xang, fue alzado en memoria de los fallecidos en la guerra de la independencia de Laos frente a Francia. Los trabajos se acabaron a principios de los años sesenta, utilizando para ello parte del hormigón donado por los estadounidenses para la construcción del aeropuerto de la capital. Por ello, a esta zona se le conoce popularmente como la "pista vertical".

El mercado matinal de Talat Sao, situado en las proximidades del barrio de Patuxai, se antoja como uno de los lugares tradicionales más interesantes de la capital laosiana. Se trata de una curiosa construcción de dos plantas levantada en los años setenta, en la que podréis encontrar todo tipo de productos. No obstante, el lugar más visitado por los turistas extranjeros es Luang Prabang, zona en la que se concentran algunos de los templos y monasterios budistas más importantes del país, como el célebre santuario de Vat Xieng Thong, elevado a la categoría de Patrimonio Mundial de la Unesco en el año 1995.

Información turística

Para poder apreciar correctamente la riqueza de Laos y sus múltiples atractivos turísticos, el viajero ha de dedicar al menos una quincena de días. Entre las principales atracciones y lugares a visitar, las ciudades de Vientián y Luang Prabang, encabezan el pódium junto a la inquietante la Llanura de las Jarras, una extensión desértica cuyo suelo se encuentra totalmente cubierto de jarras, sin aparente explicación histórico-científica.

Realizar una excursión por las zonas montañosas del país te permitirá conocer la cultura y las tradiciones de algunas de las tribus del Noroeste. Laos cuenta con aproximadamente ochenta etnias reagrupadas en cuatro familias, siendo los Thaies, heung y Soung las más importantes.

El sur del país también posee paisajes fantásticos, especialmente en el valle de Mékon, en la región de las 4.000 islas.

En julio y agosto los vientos monzones azotaron Laos, lo que complica la navegación en el río Mekong. Es preferible visitar el país en la época seca, entre los meses de noviembre y mayo.

El gobierno laosiano sigue controlando los movimientos de los turistas extranjeros: es necesario tener paciencia esperando el sello oficial que ponen los aduaneros situados en las vías fluviales, carreteras y aeropuertos. Por lo general, estos trámites no suelen suponer ningún problema.

Los pros

  • +El país trata de evitar el turismo masivo.
  • +Se trata de un pueblo rico gracias a su diversidad.
  • +Los paisajes son vírgenes.

Los contras

  • -No hay accesos aéreos directos.
  • -La red de carreteras es escasa.

Tradiciones

Cuando vayas a visitar los templos budistas, procura ir vestido correctamente. Tanto los hombres como las mujeres deben acceder preferentemente con pantalones. De igual manera, tampoco olvides descalzarte a la hora de entrar a los lugares de culto.

Los buenos modales exigen mantener siempre la calma y no gritar. Evita tocar la cabeza de los niños o señalar a cualquier persona o cosa con los pies. Las mujeres no deben bajo ningún concepto tenderle la mano o tocar a un monje. Si estas de pie al lado de uno de ellos, tienes que tratar de no sobrepasar su altura, inclinándote si fuera necesario.

El 70% de la población de Laos es budista, la mayoría de ellos correspondiente a la rama Theravada. Los laosianos creen en la reencarnación y hacen el bien para asegurarse su salvación. El y el Islam son religiones con una presencia muy minoritaria dentro de las fronteras del país asiático.

Cocina

A orillas del Mekong, la base de la alimentación es el siluro, el cual es habitualmente servido asado, estofado o marinado, acompañado con verduras frescas y arroz pegajoso, que en realidad da la sensación de ser asado. De igual manera, las sopas perfumadas con especias locales gozan de igual manera de una gran reputación.

Los amantes de la carne deben probar las empanadas laosianas elaboradas a partir de carnes de caza, pollo o cerdo. Estas carnes son cocinadas en su mayoría con un aliño de jengibre y coco.

La mayoría de restaurantes proponen platos típicos de la gastronomía laosiana, si bien es cierto que resulta difícil encontrar un lugar de estas características en el que degustar las más típicas especialidades culinarias del país. Los horarios son muy diferentes a los de España, ya que la comida se sirve habitualmente a las 11.30 horas y la cena a las 17.30 horas. Resulta verdaderamente difícil encontrar un local en el que comer pasadas las nueve de la noche, salvo en los complejos y los grandes hoteles de las principales zonas turísticas, en donde son algo más flexibles con los horarios.

No puedes marcharte del país sin haber probado antes el plato nacional de Laos, el lao mok: guiso elaborado con hígado de pez, pollo y setas, envuelto en hojas de bananeros estofadas. Por las mañanas podrás disfrutar de los buenos desayunos de indochina donde te ofrecerán pan recién hecho, cruasanes y café al estilo occidental.

Souvenirs y artesanías

Se pueden encontrar hermosos objetos con líneas elaboradas, fabricados a mano y, por tanto, auténticos: amplias cestas trenzadas, sedas y estopillas de muy buena calidad, objetos tallados en madera o en cuerno, cántaros y jarras de terracota, cucharas de madera y sombreros de paja. Las tiendas abren de 09:00 a 17:00 (o hasta las 21:00, las tiendas privadas), de lunes a sábado.