Lugares turísticos Líbano

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Gonzalo González Beneytez
Gonzalo González Beneytez Experto destino Líbano

Los paisajes

Pese a su reducida superficie, el Líbano ofrece múltiples paisajes contrastados. En los 60 km de ancho del país, el relieve va de 3089 m de altitud hasta el nivel del mar. La montaña ocupa la parte más grande del territorio.

En unos kilómetros pasamos de las regiones desérticas del Hermel o las llanuras agrícolas de la Becá a los espacios forestales de Akkar o a las colinas áridas del sur del Líbano. Si bien los míticos bosques de cedros se van reduciendo cada vez más, las grutas de Jeita y el valle del Qadisha continúan siendo unas maravillas naturales imprescindibles.

Las costas

De los 250 kilómetros de longitud del Líbano, 240 bordean el Mediterráneo por lo que queda claro la importancia de la costa en este país. La tradición comerciante de las ciudades costeras de Tiro, Trípoli, Saida, Beirut o Biblos a veces eclipsan el aspecto turístico de la costa y de las magníficas playas de guijarros para practicar actividades náuticas y de ocio, si bien su limpieza a menudo deja mucho que desear.

Arte y cultura

La cultura libanesa es triple: al haber seguido siendo en parte francófona, se yuxtapone con una importante presencia estadounidense. Líbano es un gran centro cultural desde la Edad Media y ha conservado cierto gusto por el refinamiento. La piedra angular de la cultura libanesa siempre ha sido el desarrollo de las ciudades cosmopolitas y tolerantes.

El canto tradicional libanés tiene sus orígenes en las melopeas tristes y nostálgicas que tarareaban los pastores en las montañas y los trabajadores de los puertos de la costa. Es la base de inspiración de muchos poemas y cantos litúrgicos religiosos. Esta tradición musical, mejorada a lo largo de los siglos, sigue estando viva hoy en día representada a través de los artistas libaneses.

Los monumentos

El Líbano ha sido un centro cultural y económico desde la Antigüedad. Punto estratégico de las cruzadas en la Edad Media, el Líbano lo cruzaron durante mucho tiempo pueblos de distintas confesiones como los cristianos, los musulmanes, los judíos y los protestantes. Los vestigios arquitectónicos y arqueológicos son las pruebas de este mosaico de influencias culturales y espirituales.

En el Líbano abundan los yacimientos arqueológicos. Entre los más interesantes podemos citar el de Baalbek, un santuario monumental erigido en honor del dios del Sol Baal. Todavía se pueden admirar las colosales ruinas. Biblos es la cuna de la civilización fenicia y tiene nada más y nada menos 10 000 años de historia. Seguramente sea uno de los yacimientos arqueológicos mediterráneos que más destacan con ruinas de más de 17 civilizaciones. La ciudad de Anjar es la única del Líbano actual que está inscrita en el Patrimonio Mundial de la Unesco. Alberga las ruinas del Gran Palacio, la Mezquita y el Pequeño Palacio.

La fauna

Pese a una superficie relativamente reducida, el Líbano posee una gran diversidad. Se han censado nada más y nada menos que 9119 especies, de las cuales 4633 son especies de flora y 4486 de fauna.

Desafortunadamente, las actividades humanas constituyen una amenaza real para la biodiversidad del Líbano. La deforestación, la urbanización, el desarrollo de la red viaria, la caza y la agricultura son las causas principales de la disminución de la fauna libanesa. La fauna marina también está amenazada por la arroyada de las aguas contaminadas y la emisión de los residuos industriales.

Más de 246 especies de aves (cerca de 500 millones al año) migran a través del país y más de 500 000 cigüeñas blancas viven aquí cada primavera.

La flora

Resulta imposible hablar de la flora libanesa sin mencionar el emblema nacional: el cedro. Aunque hayan desaparecido muchos desde la época bíblica, todavía se encuentran espacios en los que se ha conservado el árbol, a la sombra de las montañas. Si bien la especie es poco común ahora, el Líbano tiene la especificidad de poseer el número récord de bosques densos de Oriente Medio. Especialmente hay muchos pinos, mientras que las costas están ocupadas por árboles frutales como las higueras o los almendros.

Gastronomía

La gastronomía libanesa es una de las mejores de Oriente. Se caracteriza por el mezze, un surtido de unos 30 platos pequeños. Representa, desde la época de los sultanes, un rito colectivo al que no se puede negar ningún huésped. El mezze se compone de verduras crudas y legumbres preparadas de manera variada, y sabiamente dispuestas, cuyos elementos de base son múltiples, pepino, tomate, ensalada, rábanos y zanahorias. El mezze es tanto un plato de acompañamiento como un elemento de decoración, y se acompaña de un trozo de pan árabe, el khobz arabi.

Los bocadillos libaneses son uno de los elementos de la cocina libanesa más populares en todo el mundo. Hay de todo tipo y para todos los gustos. El chawarma es un bocadillo de pollo asado con verduras crudas; la manakish, una hojaldre con tomillo, queso, carne, tomate y cebolla que se suele tomar en el desayuno.

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