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Astorga, o Charlie y la fábrica de chocolate
Publicado el 24/04/2019 1 compartir

CulturaEspaña

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Seguro que no es tan extravagante como la de la película, ni los trabajadores son Oompa Loompa, porque las excentricidades de Tim Burton sólo se pueden materializar en películas (al menos por ahora). Pero lo que sí te aseguramos es que tiene lo más importante: chocolate. Y sin duda de la mejor calidad, ¡ya quisiera Willy Wonka catarlo! Quien sin duda puede eres tú, amante del cacao. Lo tienes mucho más cerca de lo que crees, sólo a unos pocos kilómetros, en Astorga.

Astorga: capital del chocolate

Astorga: capital del chocolate
© Chepko@yandex.ru / 123RF

Muchos no lo saben, pero Astorga fue la capital española del chocolate a mediados del siglo XX. Como legado de aquella época, aún hoy es muy fácil encontrar escaparates llenos de infinitud de variedades de chocolates. Todo empezó tras el descubrimiento de América, más precisamente fue el conquistador Hernán Cortés quien trajo a la península esta delicia azteca. Su hija, estuvo prometida -que no casada- con el hijo del Marqués de Astorga, y de ahí su ligazón con el municipio leonés.

Revolución del chocolate

Revolución del chocolate
© Amando Casado / Museo del Choocolate de Astorga

En torno al siglo XIX, con la llegada de la Revolución Industrial, los procesos de elaboración se mecanizaron y el ferrocarril se convirtió en el medio de transporte que, más rápido que nunca, traía el cacao y distribuía el chocolate. Por lo que todo el proceso se aceleró y multiplicó velozmente, lo cual desarrolló en esta villa de la provincia de León, una burguesía que se enriquecía de este dulce oro marrón. Así Astorga llegó a competir en la década de los cuarenta con la holandesa Lehmann (Dresde) o con la catalana Miralles.

Los bombones más autóctonos

Los bombones más autóctonos
© subbotina / 123RF

Algunas de las especialidades que se elaboran en la localidad -no aptas para todos los paladares- están hechas con productos oriundos de Castilla y León, a saber: bombones de castaña, de cecina, con garbanzo Pico Pardal, o el de queso azul de Valdeón, son algunos de los más exquisitos y originales. El de naranja es la joya de la corona en Astorga, y para los más tradicionales, tampoco faltan los clásicos negro, con leche y blanco.

El museo más dulce

El museo más dulce
© Amando Casado / Museo del Choocolate de Astorga

Toda esta historia, mucho más detallada y de modo más interactivo y lúdico, se puede conocer a través de sus nueve salas temáticas, donde se explayan sobre la producción del chocolate (incluso podrás tocar auténticos granos de cacao enteros), la saga de pioneros que apostaron por este manjar, la publicidad a lo largo de los siglos, y podrás entrar en una recreación a tamaño real de la antigua tienda que regentaba Magín Rubio -famoso chocolatero de Astorga- como si estuvieras en el siglo XIX. Por supuesto, la visita finaliza con una cata gratuita en la que, a buen seguro y tras conocer toda la historia que hay detrás, el chocolate te sabrá mejor que nunca.