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Atasco en el Everest
Publicado el 12/06/2019 8 compartidos

InsólitoNepal

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Como todos sabemos, el Everest es la montaña más alta del planeta Tierra, con una altitud de 8.848 metros sobre el nivel del mar. Una cifra que da vértigo pero que no obstante no ha servido de impedimento para que la locura del turismo llegue hasta el pico más alto del mundo consiguiendo formar cola para escalar hasta su cima, ¿estamos desbordando los límites éticos del turismo?

El turismo llega a la cumbre del planeta

El turismo llega a la cumbre del planeta
© Daniel Prudek / 123RF

Si piensas en el Everest como un lugar desolado en el mundo en el que gritar libremente y sólo recibir como respuesta el eco de tu voz, estás muy equivocado. Ve borrando esa idea onírica de tu cabeza porque de un tiempo a esta parte, el Everest ya no es lo que era. Desde hace algunos años, con el auge del turismo, la soledad es un concepto inútil en la cumbre más alta del planeta. Pero sin duda, los límites se rebosaron hace algunas semanas, cuando se produjo un auténtico atasco de montañeros deseosos de pisar la montaña más alta del mundo. Como si de la M30 en plena hora punta se tratara.
Tanto es así, que el representante del Ministerio de Turismo de Nepal, Gyanendra Shrestha, reconoció en declaraciones a The Himalayan Times, que los alpinistas que regresan de la expedición advierten de las eternas esperas en algunos puntos del recorrido, que llegan incluso a extenderse durante más de dos horas en la zona entre el Balcón y la Cumbre Sur.

200 alpinistas en un día

En torno a doscientos alpinistas consiguieron alzarse hasta el punto más alto del planeta en la misma jornada. Todo un record que quedó registrado gracias al objetivo de la expedición de Nirmal Purja's Project, en la que se puede apreciar la interminable fila de montañistas que esperaron pacientes durante varias horas poder cumplir uno de sus sueños. Aunque hacer cola por encima de los 8.000 metros sobre el nivel del mar, en la denominada zona de la muerte, debe parecerse más a una pesadilla que a cualquier otra cosa.

14 fallecidos

14 fallecidos
© prudek/123RF

Subir hasta la cima del Everest está pasando de ser una hazaña que muy pocos podían contar, a toda una moda para la que no todos están preparados. Y es que aunque la cumbre más anhelada por los alpinistas de todo el globo sea más accesible en términos burocráticos (actualmente se expeditan unos 380 permisos al día), ello no resta que el esfuerzo para coronarla sea el mismo. Sólo en aquella jornada de record se registraron dos muertes. La del estadounidense Don Cash y la india Anjali Kulkarni. El primero de ambos falleció en el Escalón Hillary, a unos 8.700 metros, mientras descendía tras haber alcanzado la cima. Kulkarni, una mujer de Bombay que también llegó a la cima, se indispuso durante el descenso y murió poco antes de llegar al campo 4. A lo largo del pasado mes se registraron un mínimo de 14 decesos, según el diario nepalés The Himalayan Times, y es que el hacinamiento que se produce al subir a la cima, agrava la fatiga de los escaladores.

Desde 30.000 euros

Desde 30.000 euros
© mr.vergeles@gmail.com / 123RF

Como decimos, las facilidades administrativas para acceder al Everest son cada vez menores, lo cual está generando cierta controversia en cuanto a la protección que merece este fenómeno natural. Hoy en día cualquiera puede obtener un permiso y contratar a una agencia, varios sherpas y alquilar el material necesario para intentarlo, siempre y cuando se disponga de 30.000 euros que se pueden dilatar hasta los 150.000, según las necesidades de cada uno. Todo un desembolso no apto para todos los bolsillos, que incluso te puede salir aún más caro si la experiencia se acaba cobrando tu vida.