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Las ciudades más románticas de Europa
Publicado el 12/04/2019

CulturaFrancia

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Bésame, bésame mucho... pero en las ciudades más románticas de Europa. Mañana es el Día Internacional del Beso, y por eso nos permitimos ponernos un poco más melosos de lo habitual, y aunque sabemos que toda ciudad tiene su lado tierno y novelero (sobre todo si es vista de la mano de tu amor), y cualquier rincón puede ser el marco perfecto de un apasionado beso, hoy te traemos esta selección de ciudades donde ni el más frío/a se podría resistir, ¡y una de ellas está muy cerca! ¿A qué esperas para lanzarte? ¡muack!

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  • París
    París

    La ciudad del amor por excelencia. Y si así la llaman, será por algo. No sabemos exactamente por qué, quizá sea fruto de la cultura de masas, o de la Tour Eiffel. Lo que está claro es que París tiene ese je ne sais quoi que hace que respires amor amenizado al son de un acordeón en cada esquina, en cada paso de cebra, en cada café. Y la Dama de Hierro, a pesar de haberse erigido como un símbolo del romanticismo, no es el único rincón de la ciudad que incita -que no excita, aunque también puede darse- al amor. El Pont Marie también conocido como puente de los enamorados,un paseo al atardecer en bateau mouche por el Sena, los Jardines de Luxemburgo, el barrio de Montmartre con su Mure des je t'aime, donde puede leerse te quiero en trescientas lenguas y dialectos, y su escalinata hacia el Sacre Coeur, desde donde se aprecian una increíble panorámica. La belleza embriagadora de París induce a lanzarse y a dejarse llevar, pues cada rincón invita a cruzar los labios de quien va a tu lado, y esa magia tiene un doble rasero así que ¡cuidado! En cualquier caso nadie dijo que el dicho de Las Vegas no se pudiera aplicar a cualquier otra ciudad, por eso, what happens in Paris, stays in Paris.

  • Venecia
    Venecia

    La ciudad de las lunas de miel. Pocas cosas habrá más románticas que dar paseo a través de los puentes y canales en góndola, al tiempo que su gondoliere les canta Caruso, O Sole Mio o Un amore così grande. Grande será el recuerdo que se te quede de Venecia si la visitas con el amor de tu vida, así que escoge bien con quien ir porque después eliminar a tu ex de las fotos va a ser un engorro sólo apto para expertos del Photoshop. El atardecer frente a las aguas del canal, desde el muelle situado al lado de la piazza San Marco, con las góndolas atracadas y el skyline de la isola della Giudecca encumbrado por la Basílica de San Giorgio Maggiore, es imperdible. Bien lo sabía Giacomo Casanova, el mayor amante de todos los tiempos. ¿Casualidad que fuera veneciano? No lo creemos, y seguro que sus 132 conquistas tampoco, porque en sí, especialmente guapo no era. Eso sí, te recomendamos visitarla en primavera, porque en invierno puede darse una inundación, y además, con los canales, el frío en muy húmedo y la sensación térmica más baja. En verano, sin embargo, el remedio puede ser peor que la enfermedad, pues al calor intensifica el hedor que desprenden los canales, y puede dar al traste con toda la atmósfera de amor.

  • Verona
    Verona

    Y si vas hasta Venecia, no puedes dejar de visitar Verona. No sólo porque esté muy cerca (a poco más de una hora en tren), también por la apasionante historia de amor de la literatura universal que guarece entre sus calles: Romeo y Julieta. El más destacado dramaturgo de lengua inglesa, William Shakespeare, se inspiró en un cuento italiano de Mateo Bandello que tiene lugar en esta mediana ciudad de la región del Véneto, al noreste de Italia. Aunque la existencia histórica de Romeo y Julieta aún no está resuelta, sí que existen documentos de data coetánea a la época en que Shakespeare vivió, en los que se recoge la relación entre dos jóvenes amantes, transcurrida en 1303. Lo que sí se puede afirmar con certeza es la existencia de las familias Montesco y Capuleto. Sea como fuere, Verona alberga la tumba de Giulietta, y la Casa de Julieta. A pesar de no estar probada su autenticidad, es toda una meca para los amantes, que no pueden marcharse de la ciudad sin signar su amor en el pasaje de entrada a la casa, frente al balcón de la joven desdichada. ¡No te olvides de dejarle una carta!

  • Roma
    Roma

    La Città eterna para vivir un amor, por qué no, también eterno. Sí, es la tercera ciudad italiana de la lista. Quizá porque es verdad aquello que dicen de que los italianos son unos grandes seductores, y las ciudades son sólo el reflejo de ello, pero de cualquier modo una ciudad que deletreada del revés dice amor, no podía faltar en nuestro ranking. El Colosseo, un paseo por el viale degli Innamorati (bulevar de los enamorados), o al atardecer por Villa Borghese, en concreto la Terrazza del Pincio ofrece unas increíbles vistas sobre la Piazza del Popolo cuyo marco será inolvidable para sellar con un beso vuestra historia de amor. Aunque para eso, nada mejor que cerrar un candado, marcado con vuestras iniciales en el Puente Milvio, para después arrojar su llave al Tíber, como símbolo de vuestro amor inquebrantable. Es una costumbre surgida a raíz de la novela Tengo ganas de ti (2006), de Federico Moccia. Eso sí, primero hazle pasar por la Bocca della Verità para comprobar que su amor es verdadero, y después no te olvides de cumplir la tradición de la Fontana de Trevi. Según el mito, si lo que quieres es encontrar el amor con un italiano/a arroja de espaldas dos monedas y si lo que buscas es casarte con tu pareja, arroja tres. Pero si lo tuyo es el amor por viajar y lo único que te ha ha encandilado es la ciudad, lanza solo una ¡y volverás!

  • Madrid
    Madrid

    A qué no te lo esperabas, ¿eh? Después de París y de esta triada italiana del amor pensarás, ¿qué pinta Madrid en esta lista? ¿Qué tiene de romántico más que cualquier otra ciudad? Pues aunque no sea especialmente conocida por este aspecto, quien la conoce, lo sabe. La capital de España tiene mil rincones donde poder dar rienda suelta a la pasión de un beso. Un paseo en barca por el Estanque Grande del Retiro, una tarde en el Parque del Capricho, ver un musical o una película de amor en la Gran Vía, tomar algo desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, respirar la atmósfera floral del Jardín Botánico, contemplar las impresionantes vistas desde el Cerro del Tío Pío, un paseo por el Palacio Real y los Jardines de Sabatini, y terminar la jornada contemplando el atardecer desde el Templo de Debod, el rincón romántico por antonomasia de la ciudad. Sentirás las nubes tocar, y que no te extrañe, porque ya se sabe... de Madrid al cielo.

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