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Costa Rica lanza la campaña #StopAnimalSelfies para concienciar a los turistas
Publicado el 18/11/2019

Medio ambienteCosta Rica

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Bajo el hashtag #StopAnimalSelfies, Costa Rica está tratando de luchar contra las conductas inadecuadas de los turistas que interactúan con el medio animal durante la visita del país centroamericano.

¡No al maltrato / abuso animal para subir el ego en las redes!

¡No al maltrato / abuso animal para subir el ego en las redes!
Copyright © TONO BALAGUER. All rights reserved /b 123RF

Realizar un breve recorrido por Instagram te demostrará en cuestión de unos pocos minutos que se puede ganar mucho dinero posando junto a algunos de los animales más deseados del planeta. Las fotografías de turistas sonrientes sentados a lomos de elefantes, alimentando a lémures y sosteniendo a perezosos que parecen desconcertados circulan como la pólvora por Internet, creando como una especie de competición en la que se invita a los visitantes a buscar nuevas especies animales salvajes con los que alimentar sus redes sociales.

Aunque las fotos pueden parecer perfectamente normales y adorables, el Gobierno de Costa Rica espera destacar los peligros que implican este tipo de prácticas para con las especies de fauna locales.

Por ello, el Instituto Costarricense y el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE) han lanzado una campaña en las redes sociales para disuadir a los turistas de manipular animales salvajes o acercarse demasiado a ellos.

En una entrevista realizada por CNN Travel, el viceministro del MINAE declaró que "nuestros visitantes deben conocer el impacto negativo que causan las selecciones y las fotos que muestran contacto directo con animales silvestres".

En lugar de animales vivos, el MINAE y el Instituto Costarricense animan a los visitantes a tomar y publicar fotografías de sí mismos con juguetes de peluche, al mismo tiempo que promueven el hashtag #StopAnimalSelfies en las redes sociales. En uno de los anuncios que promueve esta iniciativa se puede ver a una mujer sonriente sosteniendo el peluche de un perezoso, acompañado de un texto que dice: "Este perezoso ama los selfies. ¡Uno de verdad no!"

Los animales salvajes y las maravillas naturales siempre han sido un gran reclamo de la inmensa biodiversidad que atesora Costa Rica. La mayoría de los turistas del país proceden de Estados Unidos y Canadá, y casi todos buscan disfrutar de una experiencia orientada al ecoturismo.

Pero el ecoturismo y el turismo de vida salvaje pueden ser dos cosas muy diferentes. A los ojos del Ministerio de Turismo de Costa Rica, parecen confundirse cuando se trata de la vida silvestre. Los encuentros con especies de fauna salvaje con fines turísticos pueden tener un impacto negativo en la salud de los animales y en el medio ambiente. Recoger o tocar inesperadamente a los animales salvajes puede asustarlos en el mejor de los casos, y en el peor puede llegar a propagarles enfermedades.

Debido a la amplia demanda de fotografías con animales salvajes, los individuos que buscan obtener ganancias a aprovechando esta fuerte tendencia que arrasa en las redes sociales han comenzado incluso a capturar animales de sus hábitats para ponerles en cautividad para así servir a los turistas. Esto puede ser particularmente peligroso para animales como los perezosos gigantes, la mayoría de los cuales a menudo mueren al poco tiempo de haber sido retirados de su hábitat. De hecho, los perezosos en realidad presentan signos de taquicardia cuando son manipulados por individuos que no reconocen.

Mantener una distancia segura con los animales salvajes es un consejo o recomendación válida en cualquier parte del planeta. Por otro lado, en el país centroamericano también existen varias compañías turísticas responsables que ofrecen experiencias con especies animales salvajes que en las que no existe contacto ni se realiza ningún tipo de interacción que pueda ocasionar un impacto negativo en ellos.

Por ejemplo, Sloth Sanctuary, ubicado en la costa atlántica de Costa Rica, es una instalación que se ocupa de perezosos abandonados, heridos y huérfanos. Inaugurado en 1992, el santuario funciona como un centro de educación, ofreciendo actividades como paseos en canoa con un guía local para descubrir sus impresionantes dominios. Los visitantes pueden mirar, pero sólo el personal del centro puede tocar a los perezosos.