Lo que no sabías de la icónica Torre Eiffel
Publicado el 19/09/2018 14 compartidos

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Todo monumento histórico esconde su propio repertorio de historias y leyendas. Y, el monumento de pago más visitado del mundo e icono de la capital francesa, la Torre Eiffel, no podía ser menos. Algunos datos son hechos comprobados, otros, nunca lo sabremos. Pero lo que sí es cierto es que la mayoría superan la imaginación colectiva. Conoce cuáles son los 10 datos más curiosos de la Torre Eiffel que no conocías.

París y su emblemática Torre

París y su emblemática Torre
© Iakov Kalinin

1. Una construcción rápida que iba a ser derruida

2 años, 2 meses y 5 días bastaron para construir esta torre de los 300 metros. Nada comparable a lo que costaron otros de sus emblemáticos monumentos, como los 180 años invertidos en la construcción de la catedral de Notre Dame. Asimismo, la Torre Eiffel fue construida para la Exposición Universal de 1889 de París, su duración iba a ser eventual pero gracias a la voluntad popular consiguió quedarse.

2. ¿La Torre Eiffel en Barcelona?

Gustav Eiffel diseñó la Torre Eiffel pensando originalmente para la ciudad de Barcelona. La Exposición Universal de Barcelona de 1888 fue el acontecimiento que Eiffel había escogido para su famosa torre pero la ciudad rechazó el proyecto, pues creían que este vertiginoso monumento no encajaba con la estética de la Ciudad Condal. Tras rechazar esta oportunidad, Eiffel siguió con su empeño y volvió a presentar la propuesta en la siguiente Exposición Universal que se celebraba en París. Los franceses la acogieron encantados y, aunque en ningún momento pretendían que se quedara para siempre, hoy en día es uno de los símbolos más representativos de Francia y tiene un valor superior a los 400 millones de euros.

3. El hombre que saltó desde la Torre Eiffel

Una de las curiosidades más trágicas de la Torre Eiffel es sin duda la del inventor checo Franz Reichelt. El inventor pidió a las autoridades francesas permiso para probar su paracaídas precipitándose desde la Torre Eiffel, quienes le autorizaron saltar pero no se harían responsables si el invento fallaba. Pese a que muchos intentaron disuadir al Reichelt, saltó y el invento falló, impactando contra el suelo, dejando un gran agujero y falleciendo en el momento.

4. Hitler se quedó con las ganas de subir

Más de 7 millones de personas visitan la Torre cada año. Sin embargo, Hitler no tuvo la suerte de ser uno de ellos. El magnate viajó a la capital en 1940 tras firmarse el armisticio entre Francia y Alemania en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Como un turista más, quiso subir la Torre Eiffel para admirar las vistas de la ciudad pero la Resistencia Francesa cortó los cables del ascensor para evitar que lo hiciera, o por lo menos obligándole a subir los 1665 escalones. Pero Hitler se negó.

5. La pintura de la Torre Eiffel

Cada siete años la Torre Eiffel se pinta. 60 toneladas de pintura se vierten sobre los 2.500.000 metros cuadrados de superficie metálica, todo por recuperar su máximo esplendor. 25 pintores especialistas repasan cada rincón de la estructura con el color marrón Tour Eiffel en tres tonalidades diferentes, desde la más oscura en la base a la más clara en la punta. No obstante, la torre ha cambiado varias veces de color, inicialmente se pintó de rojo Venecia pero también lo ha sido de color marrón rojizo y ocre amarillo. Se necesita un total de 4 millones de euros y 18 meses para pintar toda la torre, sin perturbar el calendario de apertura al público en ningún momento.

"Marrón Torre Eiffel"

© Gurgen Bakhshetsyan

6. Hacer fotos de noche a la Torre Eiffel puede salirte caro

La gran mayoría de personas ignora esta norma, pero desde el año 2011 está prohibido fotografiar la Torre Eiffel por la noche con fines comerciales. Esto se debe a que el espectacular juego de luces formado por 20.000 focos se considera como una obra de arte y, por consiguiente, se exige el correspondiente pago de los derechos de autor. La empresa que se encarga de la iluminación es la Societé d'Explotation de la Tour Eiffel y es a ella a la que debes solicitar permiso para poder publicar tu fotografía en las redes sociales, en una revista o en cualquier otro medio, si no podemos ser multados. Durante el día no existe ningún problema en fotografiarla, ni por la noche si es para uso personal. No obstante, por el momento la multa no se ha aplicado nunca a ningún turista. De aplicarse la ley, deberían eliminarse de Internet millones y millones de imágenes de la Torre Eiffel iluminada.

7. Hitler quiso demolerla

Hitler amaba París pero a su manera. Si no podía poseerla entonces prefería destruirla. En 1944, cuando los aliados entraban en París, Hitler ordenó al general Dietrich von Choltitz derruir los edificios más emblemáticos de la ciudad. Pero gracias a su desobediencia millones de personas hemos podido disfrutar de su sabia decisión.

8. Dormir en lo más alto de la Torre Eiffel

Gustav Eiffel se construyó su propio apartamento secreto en el piso más alto de la Torre que utilizaba para trabajar y realizar experimentos meteorológicos. Eiffel recibió en él a grandes personalidades como Thomas Edison. En la actualidad se encuentra abierto al público pero nadie puede dormir en él.

9. La Torre no mide lo mismo en invierno que en verano

La Torre alcanza una altura total de 324 metros. El calor del verano provoca la dilatación del hierro por lo que la estructura gana hasta 15 centímetros de altura y en invierno con el frío se contrae unos 6. Asimismo, resulta curioso que, dado que la dilatación térmica es más intensa en el lado soleado, la cumbre se desplaza ligeramente hasta 18 centímetros en la dirección opuesta e incluso la fuerza del viento es capaz de hacer oscilar la cima de la torre en hasta 9 centímetros. La Torre se inauguró en 1889 como el edificio más alto del mundo hasta que, en que en 1930, fue superada por el Chrysler Building de Nueva York.

10. Más de 30 Torres Eiffel en el mundo, pero perfecta solo hay una

Existen en el mundo más de 30 réplicas de la Torre Eiffel. Tokyo, Las Vegas, Guatemala o México tienen todos su propia Torre Eiffel pero la verdad es que ninguna es tan majestuosa ni tiene la misma magia que la original.

Ahora que has decubierto sus secretos es el mejor momento para viajar a París, visitar la Torre y revivir con ella su historia, sus cuentos y sus leyendas.