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10 viajes de aventura perfectos para los introvertidos
Publicado el 05/09/2019

CulturaEspaña

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Para las personas introvertidas, encontrar el acompañante perfecto para viajar es realmente difícil, y al final parece que no existiera. Pero tanto si viajas solo como con un amigo que comparta tus tendencias, estas son las mejores experiencias para los exploradores introvertidos que buscan ver el mundo sin agotar sus recursos emocionales.

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  • Ir de templos en Myanmar
    Ir de templos en Myanmar

    Visitar templos es popular entre los turistas en Tailandia, pero Bagan, la provincia de Myanmar tiene mucho por ofrecer. Todos los templos de la región se han puesto en la lista de la UNESCO, así que están en la cúspide de recibir la atención que se merecen, y son tan serenos y acogedores como debe ser. Vale la pena darse un paseo en globo por encima de los tejados para tener la mejor vista panorámica de los 2200 templos y la misteriosa jungla que los rodea.

  • Desconectar en el Parque Nacional de Banff
    Desconectar en el Parque Nacional de Banff

    El parque nacional más famoso de Canadá es un lugar de interés turístico en verano, pero su gran tamaño indica que incluso en temporada alta no hay mucha gente. El lago Louise y el lago Moreine pueden estar un poco ocupados en los meses de verano, pero quedan unos 6,641 kilómetros cuadrados para que los introvertidos exploren a su antojo. El mejor momento para visitar los lugares más populares del parque, y andar por las rutas de senderismo es por las mañanas. Explorar la costa de los lagos en canoa o kayak es también una forma segura de obtener algo de tiempo del que tanto se necesita.

  • Cruzar el río Amazonas
    Cruzar el río Amazonas

    No hay mejor manera de experimentar la naturaleza salvaje de la selva más famosa del mundo, y existen muchísimas opciones para los más introvertidos. Hay un ferry que va a lo largo de la arteria principal del río, pero la mejor opción es coger un crucero turístico. Estos barcos suelen incluir un guía a bordo y embarcaciones más pequeñas para explorar los afluentes del río. Flotar a lo largo de la tranquila corriente rodeada de nada más que los sonidos de la selva, y experimentar la completa oscuridad de la noche.

  • Hacer nuevos amigos en Aoshima
    Hacer nuevos amigos en Aoshima

    Para aquel que prefiere los animales a tratar con la gente, Aoshima es su paraíso. No hay casi nada en la isla excepto gatos, gatos y más gatos. De hecho, en 2015 los gatos superaban en número a los humanos con un porcentaje de seis frente a uno. Todos los felinos aquí son increíblemente amigables y están más que dispuestos a aceptar la comida que les des y a jugar con los turistas. Lo más recomendable es llevar aperitivos y agua contigo en el ferry desde la ciudad de Nagahama, junto con algunas delicias para sus nuevos amigos. Ten en cuenta que hay lugares designados alrededor de la isla donde se permite alimentar a los gatos, pero, eso sí, no hay ningún lugar para quedarse en Aoshima por lo que conviene planear el regreso al final del día.

  • Observar a la gente de París
    Observar a la gente de París

    París es una ciudad dinámica y vibrante y llena de gentes de todo tipo. Durante el año, turistas bulliciosos del mundo entero vienen a esta ciudad reservada, impactando a los residentes y perturbando lo que a veces se asemeja a una colección muy grande de pueblos. Esta es una gran noticia para los introvertidos que aman el ajetreo y el bullicio de una metrópoli pero sin la presión de la interacción humana, y además, es fácil salir de ahí incluso en los barrios más turísticos. La gente que mira atentamente es entendida como una manera de arte en París y no hay vergüenza en sentarse en una mesa al aire libre y ver mientras el mundo pasar.

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Descubrir mundo ya no es algo exclusivo de los extrovertidos. Los viajes en solitario han estado en alza durante casi una década ya que más y más personas están eligiendo partir hacia costas lejanas, buscando un mundo más allá de su experiencia inmediata. Te lo creas o no, nunca ha habido un momento mejor para ser un viajero introvertido, y por ello, te contamos 10 experiencias para sacar lo mejor de tu ser solitario. Aoshima puede ser uno de esos lugares a visitar pero no es el único. Tashirojima, frente a la costa noreste es el hogar de más de 100 gatos, e incluso tiene un santuario para gatos dedicado a los animales mercuriales. Aunque la relación humano y gato no sea tan dramática como Aoshima, la isla sigue estando orgullosa de su amor por los felinos. Y para los introvertidos que no tienen mucho tiempo libre, los últimos 100 kilómetros del Camino de la Vía de la Plata que comienzan en la ciudad española de Ourense y que sólo tardan una semana en completarse. La ruta pasa por el campo gallego, atravesando bosques, tierras de cultivo y pueblos. Ya que no es tan concurrido como el Camino Francés que comienza en Biarritz, tienes gran parte del camino para ti mismo o para compartirlo con otros que también busquen la soledad. Ardnamurchan es una gran opción para los introvertidos que buscan recargarse en medio de algunos impresionantes paisajes escoceses. El punto más occidental del continente británico está lleno de playas azotadas por el viento, colinas e islas. La península rara vez se llena de gente, y aunque no es fácil llegar, vale la pena el esfuerzo por ver el desierto imperturbable salpicado de ovejas y vida silvestre. La autopista US 101 aborda 584 kilómetros, pasando por parques estatales, playas y pueblos de lo más peculiares. Lugares populares como Cannon Beach pueden llenarse durante el verano, pero con 584 kilómetros de costa, siempre hay una hermosa alternativa para esconderse a la vuelta de la esquina. Las playas nunca son lo suficientemente cálidas para nadar, lo que significa que nunca están tan pobladas como el sur de California y son perfectas para absorber el silencio si no el sol. Las aldeas escasamente pobladas del delta del Danubio están como diseñadas por y para los introvertidos que buscan una contemplación tranquila, soledad y un ritmo de vida más lento. Durante el verano, las aves migratorias atraviesan la biosfera, y los lugareños anuncian comidas caseras a precios razonables y excursiones en barco por los muchos canales del delta. Recorrer el laberinto de afluentes con guía o en kayak es la manera perfecta de desconectar y recargar.