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El Puente del Diablo, el destino más fotogénico de Alemania
Publicado el 11/02/2019 6 compartidos

CulturaAlemania

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Alemania es un destino asombroso para quienes quieren visitar el mundo, ya que guarda todo tipo de paisajes a lo largo de su geografía. Pero hoy vamos a descubrir una joya oculta, uno de los lugares más fotogénicos del país, que dicen que fue creado por el mismísimo diablo...

El puente del diablo

El puente del diablo
© Mariusz Burcz/123rf

El Puente del Diablo, conocido localmente como Rakotzbrücke, es uno de los destinos más cautivadores de todo el país germano. Y es que el paisaje que rodea al puente y la historia que se cuenta de él lo hacen aún más encantador.

El puente se encuentra en el Parque de la azalea y el rododendro Kromlau (Rhododendronpark Kromlau en alemán), ubicado en el municipio de Gablenz, a tan solo 6 kilómetros de la frontera de Alemania con Polonia.
Se trata de un parque de 200 hectáreas en el que hay una increíble variedad de plantas, aunque son famosas sus azaleas y sus rododendros. Y, entre los bosques, podemos observar senderos que llevan de un lago a otro, como el que cruza el Rakotzbrücke.

Hay algo que hace diferente a este puente de cualquier otro del mundo. Y es que está diseñado para ser la mitad de una circunferencia perfecta. La otra mitad es el reflejo del mismo puente en el agua cuando estas están tranquilas, formando entonces un círculo mágico y perfecto. La postal creada es absolutamente de ensueño.

Como crear este círculo perfecto parece cosa de magia, durante los primeros años de vida de la construcción las personas que tenían la oportunidad de observarla estaban convencidas de que había sido obra del diablo. ¿Cómo, si no, podía crearse algo tan perfecto?

Su construcción

Su construcción
© Mariusz Burcz/123rf

La construcción del puente data de hace alrededor de 200 años. Lo más curioso de todo es que el puente es demasiado inestable para transitar por él, por lo que se considera que fue construido pensando más en la estética que en la utilidad del mismo, teniendo en cuenta también la forma que tiene el puente, demasiado curvado como para que las personas puedan cruzarlo sin peligro.

Que el puente siga en pie a día de hoy es una de las razones de que los habitantes del lugar piensen que está construido por el mismísimo Satanás. Eso, la forma del mismo, y el reflejo mágico en el agua.

En los extremos del puente asoman unas puntiagudas agujas pétreas que le dan un aspecto aún más demoníaco. En este caso, parece que los constructores no tuvieron nada que ver, sino que se trata más bien de afloramientos rocosos naturales muy comunes en la zona.

Está prohibido cruzar el puente o ni siquiera poner los pies encima, pero las instantáneas que se pueden obtener en este lugar son únicas.

Un lugar casi onírico, increíble, y sobre todo muy hermoso. Este puente es uno de esos lugares que no aparece destacado en las guías turísticas pero que cuando se contempla resulta imposible de olvidar.