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Japón: los ancianos se equipan con exoesqueletos para poder trabajar más tiempo
Publicado el 24/01/2020

InsólitoJapón

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Parecen sacados de una película de ciencia ficción. Pero no lo son. Estos ancianos japoneses están simplemente equipados con un exoesqueleto, una especie de robot que se agarra a su espalda, permitiéndoles levantar cargas, agacharse y, en resumen, trabajar como si estuvieran en el momento de mayor apogeo físico de su vida. Os explicamos el motivo de este nuevo fenómeno.

La compra de un exoesqueleto cuesta cerca de 10.000 euros

La compra de un exoesqueleto cuesta  cerca de 10.000 euros
© 123 RF

Mientras que en España cada vez es mayor la preocupación por la disminución de la hucha de las pensiones, en Japón se ha encontrado una solución alternativa frente al envejecimiento de la población y el abandono de los trabajos manuales por parte de las nuevas generaciones. Y es que el gobierno japonés se enfrenta a un gran problema: ¿quién y cómo se podrá pagar las pensiones de los ancianos?

Por el momento parece no haber elección, así que tendrán que hacerlo ellos mismos. Si, por el momento, la edad legal de jubilación está fijada en 63 años, pero esto podría cambiar próximamente. De hecho, el Primer Ministro Shinzo Abe quiere subirla hasta los 70. Esta es una de las medidas de un plan del Gobierno llamado "Hacia los 100 años de edad."

Los trabajadores nipones no tienen otra opción que adaptarse. Y para ello, algunas empresas han empezado a comercializar una especie de exoesqueletos. Se trata de una especie de "segunda piel", adherida al cuerpo como un arnés, que lee el cerebro y los músculos a través de señales bioeléctricas. Este robot, fijado al cuerpo de la persona, puede reducir el peso de una carga normalmente soportada por la espalda hasta en 15 kilogramos.

En resumen, un medio para contrarrestar la escasez de mano de obra resultante del envejecimiento de la población. De hecho, las cifras de 2017 hablan por sí mismas. En Japón, el 64,8% de los hombres y el 35% de las mujeres de entre 65 y 69 años trabajan. Mientras que en países como Francia, sólo el 6% de este mismo grupo de edad permanecen activos en su vida laboral.