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Grasse, descubre la capital mundial del perfume
Publicado el 25/03/2020

CulturaFrancia

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Una villa medieval, historia, hectáreas y hectáreas de plantas esenciales, y, por supuesto, buen olor. Esta localidad, que factura más del 75% de la actividad del sector del país, se encuentra en la Costa Azul francesa, cerca de Niza y Mónaco, y es un deleite para los sentidos, especialmente el olfativo.

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  • Una región para todos los gustos
    Una región para todos los gustos

    Pocas ciudades son capaces de complacer a los todos los cinco sentidos, pero, una de ellas, es, sin duda, Grasse. Localizada en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, data, al menos, de la Edad Media, momento en el cual se hace famosa por la alta calidad de sus cueros. Sin embargo, este material no suele tener un buen olor, por lo que surge la idea de fabricar productos de este tipo impregnados de esencias. Pronto, las ropas confeccionadas de esta manera se vuelven populares entre la nobleza y Grasse deja a un lado el cuero para convertirse en la capital mundial del perfume. Aún hoy en día, la región vive de esta actividad que genera 600 millones de euros (entre materias primas y composiciones para perfumería), además de representar más del 75% de la producción de esencias del país galo y el 8% a nivel mundial.

  • Vista
    Vista

    Grasse cuenta con cientos de hectáreas dedicadas al cultivo de flores que cubren los campos de multitud de colores en primavera y en verano. Rosa, jazmín, violeta, lirio, lis, nardo, lavanda o azahar son algunos ejemplos de lo que el turista puede experimentar a las afueras de la villa. Dejando a un lado la agricultura, la localidad también cuenta con multitud de actividad para regalar a los ojos, como un paseo por la reserva biológica de la Costa Azul, una visita a la cueva de San César (a 15 minutos de la capital) para admirar sus estalactitas o una escalada a la zona prealpina para disfrutar del paisaje. De vuelta a la ciudad, el turista puede visitar uno de los numerosos centro de producción de perfumes para conocer el proceso de elaboración artesanal, el Museo Provenzal de Vestuario y Joyería, dar una vuelta por el centro con el tren turístico o entrar en la Catedral de Notre Dame de Puy, una de las joyas de la villa y poseedora de tres obras de Rubens.

  • Tacto
    Tacto

    Por otro lado, la empresa Galimard, perfumistas desde 1747, ofrece en sus instalaciones talleres para elaborar perfumes, aceites de masaje y velas esenciales. En la ciudad también se pueden encontrar multitud de empresas (más de 5000 personas en Grasse trabajan para esta industria y el 70% de toda su producción es exportada) que se afanan en la fabricación de sales de baños, jabones, cremas, tratamientos, sales... El secreto de Grasse reside en su temperatura suave, largas temporadas de sol y cortas épocas de precipitaciones, factores que juegan a favor de las plantas y de los turistas, que disponen de una larga oferta de meses para visitarla y disfrutar de los tratamientos corporales que aquí se ofrecen.

  • Oído
    Oído

    Grasse cuenta con multitud de jardines dentro de sus muros, pero hay uno que destaca de forma especial. El jardín de Fort France se crea en 1930 por orden de Lady Fortescue y su esposo, bibliotecario del rey Jorge VI. Se trata de una serie de balcones compuestos por flores y plantas aromáticas, así como olivos. La diversidad de su flora y la no utilización de químicos han permitido que algunos reptiles de pequeño tamaño, pájaros, insectos y anfibios hagan de Fort France su hogar, llenando el ambiente con sus sonidos durante todo el día y la noche.

  • Gusto
    Gusto

    El gusto es el segundo sentido que más complacido puede encontrarse en Grasse, ya que la gastronomía local se beneficia de la misma filosofía que sus perfumes; el gusto por lo natural. Le Moulin d'Opio, a diez minutos de la ciudad, destaca por su producción artesanal de aceite de oliva y de encurtidos. Por otro lado, la Confiserie Florian, situado en la localidad, se encarga de la preparación de mermeladas, chocolates, glaseados y tartaletas elaborados con cítricos cultivados en la tierra. Su producción tiene una particularidad, se amolda a la época de floración, ya que cada planta tiene sus propias características estacionales. Así, por ejemplo, en febrero se trabajar la violeta y, en agosto, el jazmín, recogido durante el amanecer, cuando más aroma desprende.

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