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Todo lo que debes saber sobre Islas Feroe: guía rápida para conocer este paraíso natural
Publicado el 12/02/2019 7 compartidos

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Las Islas Feroe, uno de los rincones de tierra de Dinamarca situado más al norte, es una mezcla de naturaleza salvaje, aire puro y auténtica cultura. Entre paisajes impresionantes y pintorescos pueblos de pescadores, apenas 50.000 habitantes viven en este archipiélago de 18 islas montañosas rodeadas de centenares de aves y plácidos rebaños de ovejas. Islas Feroe es un auténtico paraíso natural

Islas Feroe

Islas Feroe
© mirco1/123RF

Este pequeño país se encuentra en medio del Océano Atlántico, entre Escocia, Islandia y Noruega y aunque está reconocido como nación, son una región autónoma del Reino de Dinamarca (estatus que comparte con Groenlandia).

Los habitantes de este mágico lugar cuentan con 1.393 kilómetros de verdes praderas, montañas, cascadas y prácticamente ningún árbol (solo se encuentran árboles que han sido traídos por el hombre).

Tienen su propio idioma y su moneda, ya que a pesar de que Dinamarca si forma parte de la Unión Europea, ellos no. El último siglo de historia ha estado marcado por una lenta consecución de derechos propios para los feroeses hasta llegar a la casi independencia actual. Sin embargo, ámbitos como la defensa o las relaciones exteriores siguen dependiendo del gobierno danés.

Las Islas Feroe cuentan con una cultura nórdica propia, fruto de la mezcla de sus pobladores. No se sabe con certeza quiénes fueron los primeros en llegar a este paraíso natural, pero se cree que el comienzo de la presencia humana data del 650 a.C. y fueron nórdicos-gaélicos de las islas Shetland y las Orcadas.

Qué ver en Islas Feroe

Qué ver en Islas Feroe
© mirco1/123RF

La isla de Streymoy: es la más grande del archipiélago y su nombre significa "isla de las corrientes". En esta isla se encuentra Torshavn, la capital, que cuenta con 13.000 habitantes. El nombre le viene dado por el dios del trueno Thor. El punto más fotografiado de la capital es Tinganes, una pequeña lengua de tierra que se desliza dentro del mar, salpicada de casas pintorescas con los típicos tejados cubiertos de hierba. En esta ciudad hay que visitar su Havnarkirkja o catedral y el Vágsbotnur, su paseo marítimo. Aquí también se encuentra el Museo Nacional Føroya Fornminnissavn para aprender todo sobre la historia y cultura de la isla. Como curiosidad, en esta ciudad se encuentran los tres únicos semáforos que existen en el país.

Mykines: es la más occidental pero a la vez la que más llama la atención de los viajeros, ya que aquí se pueden observar cientos de frailecillos que anidan durante los meses de más calor. Tal ha sido el éxito que ha cosechado esta isla que han creado una norma por la que acceder a ella cuesta 13 euros. Pasea por sus verdes prados, bordea los acantilados pero, sobre todo, visita el faro desde donde se obtienen las mejores vistas de todo el viaje.

Vágar: en esta isla se encuentra el lago Sørvágsvatn, el más grande de las Feroe y uno de los más curiosos del mundo. Serpentea rozando los acantilados hasta que desciende y se convierte en una pequeña cascada. Gasadalur es otro punto de esta isla que despierta un gran interés. Situada al oeste, ofrece una de las vistas más privilegiadas de las Feroe. Es un poblado que tiene cerca un mirador en los acantilados, de frente una cascada y de fondo se ve Árnafjall, la montaña más alta de la isla.

Bordoy: situado en lo que se conoce como las "islas del norte", en esta se ubica la segunda ciudad más poblada de todo el país, Klaksvík. Es la capital de la isla y se alza alrededor de un brazo de mar que se adentra en las montañas. Uno de los edificios que más llama la atención es la iglesia Cristián, que data de 1963, y su peculiaridad es que está construida con una marcada inspiración en la arquitectura tradicional feroesa. En una de las salidas de Klaksvík está el parque Uti í Grøv, en el que es posible respirar entre árboles y disfrutar de un ambiente poco feroés, ya que no hay árboles en la isla.

Qué hacer en Islas Feroe

Qué hacer en Islas Feroe
© mirco1/123RF

Observación de aves: toda la costa oeste es un paraíso natural para los amantes de la ornitología. Hay miles de frailecillos, pájaros bobos y decenas de aves marinas que se pueden admirar desde los barcos o paseando entre la increíble naturaleza de la zona. En las Islas Feroe se han identificado más de 300 especies de aves, cien de las cuales son migratorias del Atlántico del Norte.

Excursiones: a pesar del pequeño tamaño del país, Islas Feroe es uno de los mejores lugares para hacer excursiones y paseos por los antiguos senderos que conectan los pueblos, o por los caminos de montaña con vistas al océano, entre los cantos de los pájaros y las ovejas. En primavera y en verano se organizan excursiones diarias a la zona de los alrededores de Thorshavn y Kirkjubø y a las pequeñas islas. En la lista de destinos más hermosos para una excursión se encuentran los acantilados de Djupini, el área de Akraberg, con su conocido faro en la punta sur de la isla, y la isla de Stóra Dímun, donde solo vive una familia, una ocasión única para ver de cerca el estilo de vida de los feroeses.

Excursiones en barco: los lugares que merecen una excursión (todos, pero hay que elegir) son el lago de Leitisvatn/Sørvágsvatn y las cataratas de Bøsdalafossur, rodeadas por una naturaleza aún virgen. También es muy recomendable una excursión a la pequeña isla deshabitada de Lítla Dímun, una experiencia única que solo se organiza algunas veces al año.

Cenar en un Estrella Michelin, el más remoto del planeta: qué mejor manera de degustar la gastronomía de Islas Feroe que en el primer y único estrella Michelin que existe en este lugar.

Llegar al macizo de Drangarnir: será por su pronunciada pendiente o por su arco perfecto, pero Drangarnir se ha convertido en el monumento nacional frente al que todo el mundo quiere posar.

Heimablídni: esta palabra se traduce como "hospitalidad" pero en las Islas Feroe implica mucho más. Se trata de una tendencia por la que los locales te abren la puerta de su casa, de manera literal, para que degustes la comida tradicional y conozcas las costumbres, historias y tradiciones de la región.

Después de todo esto, es normal que las ganas de visitar este paraíso natural hayan aumentado de manera increíble, así que...¿por qué no empezamos ya a organizarlo todo? Visita las Islas Feroe y disfruta de la naturaleza, los paisajes y la hospitalidad de sus habitantes.