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Inmersión en la Francia más pura
Publicado el 12/08/2019 4 compartidos

CulturaFrancia

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Probablemente no es la primera vez que lees que el francés mejor hablado se encuentra en la región de Indre-et-Loire, más concretamente, en la ciudad de Tours. El francés más puro, un francés sin acentos. Así que si lo que quieres es una inmersión total del idioma este puede ser el destino que andas buscando. Además, a continuación te contaremos algunas de las razones por las que Tours se ha vuelto tan turístico a día de hoy.

Primeramente, por sus majestuosos castillos

Primeramente, por sus majestuosos castillos
© 123rf

A lo largo del Valle del Loira, reconocido desde el año 2000 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, encontramos multitud de castillos, todos ellos bañados por el Loira. Castillos como el de Chenonceau, Chambord o Ussé, entre otros muchos, que exigen parada y visita obligatoria y en donde puedes aprovechar para visitar los viñedos de la zona y hacer una cata de vinos. La opción más recomendable para apreciar estas maravillas del Renacimiento es alquilar un coche puesto que es más económico y te garantiza una total libertad en todo tu trayecto.

Por otro lado, consideramos que el mejor para realizar esta visita suele ser en verano puesto que el buen tiempo es algo seguro mientras que durante el otoño o el invierno azota el viento y las lluvias suelen ser algo constantes. Y ahora bien, hablemos de los castillos. Chambord y Chenonceau, son los dos preciosos castillos renacentistas y de los más visitados del Loira. En el caso de Chambord es un castillo que cuenta ya con 400 años y a donde le encantaba ir a cazar al rey Francisco I. Si es así de conocido es también por la escalera interior, obra de Leonardo da Vinci. Mientras tanto a Chenonceau se le valora más por sus inmensos jardines que por su fachada que es algo más simple. Y por último, el castillo de Ussé es conocido como el castillo de la Bella Durmiente pues de ahí se inspiró el famoso escritor del siglo XVII, Charles Perrault, para escribir el cuento.

Por sus monumentos

Por sus monumentos
© 123rf

Pero si Tours es tan conocido no es únicamente por sus alrededores sino también por la cantidad de monumentos que podemos encontrar en la ciudad. Entre ellos, destacan la Basílica de San Martín, el museo de Bellas Artes, el Jardín Botánico, su bonito ayuntamiento en pleno centro de la ciudad y cómo no, la catedral de "Saint-Gatien", una catedral de estilo gótico que no tiene desperdicio. Además, en verano, la ciudad se llena de luces y sonido con un maravilloso espectáculo en la fachada de la catedral.

Por su variada y refinada gastronomía

Desde Easyviajar te aseguramos que pasar hambre no supondrá uno de tus problemas puesto que en Tours encontrarás comida de lo más variada y de la alta cocina francesa: rilletes, andouilletes, foie gras, rillon, etc. Y no te puedes perder sus crêpes en Mamie Bigoude! Si únicamente quieres pasar un buen rato con amigos mientras te tomas una cerveza, te aconsejamos que andes unos metros hasta la Guingette, un bar que acondicionan en verano para poder disfrutar del aire libre mientras escuchas música en directo. Otro sitio también bastante valorado por los jóvenes de Tours para tomar algo o salir por la noche es la llamada Place Plumereau, con sus casas entramadas que te piden a gritos una foto. Os aconsejaríamos que si tenéis la posibilidad de escaparos unos días en septiembre, no faltéis al festival de jazz en Touraine que acoge Tours con personalidades como Sctott Hamilton, Lisa Simone o Sarah Mckenzie.

Por su cercanía y conexión con París

Y por último, si eres de los que dejan siempre las cosas para última hora, y aún no conoces la capital del amor, Tours es también una buena opción por su cercanía y conexión con París. París es con razón uno de los lugares más visitados del mundo, por su Torre Eiffel, sus Campos Elíseos, los paseos por el Sena y un sinfín de museos donde poder pasar las horas; así que qué mejor oportunidad que esta para visitarla. Lo único y si quieres ver todo lo que proponemos te aconsejamos que no vayas con prisa y te tomas como mínimo una semana para disfrutar del viaje. Ahora no nos queda más que decir: ¡Bon voyage!