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La magia habita en la cueva de Waitomo
Publicado el 24/09/2018 5 compartidos

CulturaNueva Zelanda

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Quizás a simple vista pueda parecer una simple cueva donde poder observar estalactitas y estalagmitas o rocas imposibles y ver las maravillas interiores que la naturaleza crea. Pero la cueva Waitomo, en Nueva Zelanda, es mucho más que eso, son 45 kilómetros de cuevas y grutas subterráneas y alguna que otra sorpresa...

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Son tres niveles a los que normalmente se puede acceder, e incluso se pueden realizar actividades deportivas si tienes tiempo y dinero. Pero vamos a hablar del tercer nivel, también llamado La Catedral.
La cueva, conocida como Glowworm Cave, te transporta a un mundo de fantasía. Y esto se debe a que en su interior habitan miles de mosquitos glowworm. Este nombre se refiere a los grupos de insectos de larva que brillan a través de la bioluminiscencia. Normalmente lo hacen como señal de alarma o cuando están hambrientos, para atraer a su presa.

La cueva se creó hace miles de años por un movimiento de tierra por el que la cueva se expuso al aire, la tierra se separó y se crearon grietas que permitió el flujo de agua a través de ellas, lo que creó una atmosfera de humedad y hábitat ideal para los glowworm.

Glowworm Cave

Glowworm Cave
© Pablo Hidalgo

Estos insectos adornan la cueva, y los cientos de visitantes que cada año acuden a ella quedan realmente alucinados ante la magia de la iluminación natural en la oscuridad.
En Waitomo encontramos principalmente una abundante colonia de Arachnocampa luminosa que va formando unas hileras de larvas que cuelgan de finísimos hilos tendidos por estos insectos. Como mágicos collares colgando en la oscuridad y brillando en el interior de la cueva.

Está prohibido tanto tocarlas como sacar fotografías con flash del interior de la cueva, pero aun así es un espectáculo único que la naturaleza nos ofrece. Apunta en tu libreta de lugares pendientes esta maravillosa cueva y prepara con nosotros tu viaje a Waitomo.