Publicado el 01/04/2019

#Cultura #Portugal

Lisboa en 24 horas: recorre los puntos estratégicos de la ciudad

Lisboa es una de las ciudades que más encantos alberga. Aunque la capital portuguesa contenga cientos de monumentos y cosas que ver, podemos aprovechar cada segundo y hacer una visita express de 24 horas en la ciudad si solo tenemos un día para verla, ¿te animas?

Desayuna en una de sus panaderías

Para comenzar el día no hay nada mejor que levantarse temprano y tomar un buen desayuno. Comienza visitando la Plaza Príncipe Real y déjate inspirar por el espíritu artístico de Lisboa. La plaza está llena de cafés, galerías antiguas, tiendas de moda y jardines en miniatura. Deténgase en la Pastelaria Padaria Sao Roque o por Manteigaria para disfrutar de deliciosos panes, pasteles y tartas. El encantador barrio es conocido por sus impresionantes vistas a la ciudad. Así que después de comenzar la mañana deleitándote con un manjar, camine hacia Chiado , -donde se pueden encontrar un gran centro comercial así como comercios de todo tipo- y toma algunas fotografías desde el mirador de São Pedro de Alcântara. - © Olena Kachmar/ 123rf

Mediodía en el Dom Pedro IV

La Plaza Dom Pedro IV o también conocida como la Plaza del Rossio es la más animada de Lisboa, especialmente alrededor del medio día, la cual fue completamente reconstruida después del terremoto de 1755. Aquí tienes la oportunidad de disfrutar de algunos de los mejores restaurantes, cafés y bares de la ciudad. Además también es el lugar perfecto para probar la comida portuguesa, la cual no puede estar más rica. - © Sean Pavone 2015/ 123RF

Plaza del Comercio

Si eres un amante de la historia, uno de los puntos clave de Lisboa es la Praça do Comércio. Aquí sucedieron algunas de las partes más importantes de la historia de esta ciudad. Antes del terremoto fue el lugar donde se encontraba el Palacio Real, y tras su reconstrucción, ha seguido siendo uno de los referentes históricos de Lisboa: fue el escenario del ataque al rey Carlos I de Portugal y su hijo Luís Felipe, así como también de la conocida Revolución de los Claveles. Uno de los monumentos más importantes de esta plaza es el Arco de la Rua Augusta, el cual se levantó como símbolo de la reconstrucción de la ciudad e inició una nueva etapa arquitectónica de la mano del Marqués de Pombal. - © Olena Kachmar/ 123rf

Los Jerónimos y Santa María de Belém

Es hora de dirigirse hacia el magnífico Mosteiro dos Jerónimos del siglo XVI, el cual tan solo se encuentra a 30 minutos en tranvía de la Plaza del Comercio. Este monasterio es único en Europa con sus características decorativas, tallas intrincadas y techos abovedados. También es Patrimonio Mundial de la UNESCO con las tumbas de la familia real, Vasco de Gama, Luis de Camoes y otros nobles de Portugal. Asimismo, no te puedes marchar de Lisboa sin visitar el Museo Nacional de Arqueología en el Monasterio de los Jerónimos -es necesario recalcar que ni la entrada al monasterio ni al museo son gratuitas-. - © emk(c)2017/ 123RF

Puente 25 de Abril

El Golden Gate de Europa, así es como algunos conocen al Ponte 25 de Abril, fue inaugurado en 1966 y se trata del puente colgante más grande en Europa. Fue fabricado por la misma empresa que realizó el famoso puente en San Francisco, incluso tienen el mismo color, y conecta la capital portuguesa con el pequeño municipio de Almada. Tiene más de 2.000 metros de longitud y una altura de 70 metros sobre el río, ¿te quieres quedar sin ver esta maravilla de la ingeniería? - © Olena Kachmar/ 123RF

Pasteles de Belém

Después de la actividad de la mañana y la tarde, es hora de sentarse junto al río y saborear la mejor tarta de natillas -pastéis de nata o pastéis de Belém-, una de las cosas que nadie se puede ir sin probar al menos una vez. En este momento ya nos habremos dado cuenta de que Lisboa además de ser una ciudad con encanto, también cuenta con grandes delicias que harán que nos queramos quedar aquí más tiempo. - © Natasha Breen/ 123RF

Espectacular puesta de sol

Si te apetece ver como el sol se esconde en un bonito lugar, súbete al clásico tranvía amarillo hacia Graça, donde se encuentra el Mirador de Gracia, aunque si prefieres un sitio un poco menos turístico pero con unas vistas igual de impresionantes, puedes optar por ir a Miradouro da Senhora do Monte. Compre un buen vino y siéntese a ver el espectáculo. - © Olena Kachmar/ 123RF

Lisboa nocturna

Si el tiempo lo permite, cuando llegue la noche vaya cuesta abajo y deje que sus destinos de despedida sean Barrio Alto y Alfama. Estos lugares llenos de clubs, bares y restaurantes son la clave perfecta para despedirse de una ciudad como Lisboa. Adega Machado tiene la combinación perfecta de comida y música en vivo, mientras que el famoso Pap'Acorda es ideal si te apetece probar la típica portuguesa. A su vez, el laberinto de Alfama se adapta perfectamente a la vida nocturna, ya que entre sus calles se pueden encontrar murales de grafiti iluminados por farolas y música en vivo. - © tykhyi/ 123rf