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Notre Dame se reinventa: las nuevas propuestas de ensueño
Publicado el 14/06/2019 6 compartidos

CulturaFrancia

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No han pasado ni dos meses del catastrófico incendio que sumió en llamas Notre Dame, y que paradójicamente heló el corazón de todos los parisinos, y las redes sociales ya se han llenado de propuestas de ensueño, más propias de una fantasía que de la vida real. Y aunque todas ellas son inviables (a primera vista entenderéis por qué), no queremos desaprovechar esta oportunidad de imaginar la catedral de París en sus versiones más transgresoras y futuristas, ¡son de auténtica fábula!

Ya nada volverá a ser como antes

Ya nada volverá a ser como antes
© Vichaya Kiatying-Angsulee / 123rf

Bien podemos aplicar la canción de El Canto del Loco a lo sucedido con la catedral de Notre Dame. Ya nada volverá a ser como antes, aunque se intente con todo. Aquella techumbre de madera datada del siglo XIII quedó reducida a escombros. Polvo eres y en polvo te convertirás, dice la Biblia, y la verdad que en este caso no ha podido estar más acertada. Pero como el ave fénix, la catedral de Paris promete resurgir de sus cenizas en un plazo de cinco años. Aún se están estudiando el alcance del menoscabo, pero las propuestas -utópicas- no se han hecho esperar.

Centro 'eco-friendly' de producción agrícola

El arquitecto Vincent Callebaut ha presentado una propuesta totalmente representativa de su estilo futurista y su moral ecologista. Y es que la alternativa presentada por el belga propone una cubierta que generaría energía por sí misma, y que albergaría a su vez una granja hidropónica (que utiliza disoluciones minerales en lugar de suelo agrícola), convirtiendo de este modo a la catedral de París en un edificio eco-friendly que generaría su propia energía.

Un recuerdo a fuego

A Mathieu Lehanneur no le ha podido venir más al pelo su obra Fireplace (hogar o literalmente lugar en llamas), que ha querido adoptar para la reforma de la catedral como una evocación perpetua del día en que ardió en llamas. Se trata de un diseño elaborado en piedra de lava y con un acabado dorado que según el arquitecto aúna las opiniones de quienes son partidarios una remodelación de acuerdo a nuestros tiempos y de los que defienden que la catedral vuelva a su estado original. Sinceramente nosotros no creemos que éstos últimos estén muy a favor de este diseño, y lo comprendemos.

Una cubierta de cristal de Baccarat

El estudio italiano de Fuksas se ha decantado también por la delicadeza del cristal, en concreto por la variedad Baccarat, elaborado en la misma Francia, concretamente en la provincia de Lorraine, al este del país galo. Se han decantado por este material como símbolo de la fragilidad de la historia y la espiritualidad, empleando la luz como representación de lo inmaterial, según anuncian en sus redes sociales.

La aguja reconvertida en criadero de abejas

Los arquitectos del Studio NAB también han optado por el cristal para reconvertir la cubierta de Notre Dame de París en un invernadero coronado por un criadero de abejas, para el cual se adaptaría la aguja de la catedral, que podría albergar multitud de colmenas a las cuales se accedería a través de una escalera central. La elección del uso del vidrio para el techado, tendría la finalidad de dejar pasar la luz del sol, lo cual haría posible la vida de huertos y de espacios dedicados a la ecología.

Equilibrio entre pasado y presente

La versión propuesta por el arquitecto David Deroo es una de las más mesuradas. Trata de comulgar el pasado del emblemático templo con las nuevas posibilidades técnicas que se ofrecen en nuestros días. Según afirma el francés en su propia cuenta de Instagram, el artista tiene la esperanza de que el proyecto final que se lleve a cabo sea humilde pero innovador, delicado, bello y comprometido, creado por gente altamente preparada alrededor de una mesa común.

Todo cambia

De nuevo una propuesta basada en el vidrio como material principal, en este caso con un diseño clásico y delicado. El artista, Álex Nerovnya, explica en sus redes sociales el razonamiento de su diseño esgrimiendo que todo cambia. En efecto, la catedral de París ya ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de su historia, por lo que, según el artista, por muy buena que sea la renovación, nunca volverá a ser lo que era.

Cielo y Tierra conectados

El leitmotiv de la propuesta del estudio Vizum Atelier era alcanzar el cielo, y literalmente lo han conseguido con un haz de luz que conecta el cielo con la tierra, según afirman los propios arquitectos. En definitiva, los eslovenos consiguen con esta alternativa el anhelo perseguido durante siglos por el estilo gótico, que era alcanzar el firmamento con sus construcciones de manera atrevida y vanguardista, a la par que estética.

La excentricidad elevada al techo de Notre Dame

Indescriptible. Estamos buscando adjetivos para definir la propuesta del estudio inglés Kiss the architect, pero realmente no los encontramos. Y como vale más una imagen que mil palabras, mejor juzguen ustedes mismos... Pero si la pirámide del Louvre en su día causó controversia, e incluso la Tour Eiffel consiguió dividir a los parisinos, no creemos que esta alternativa de reforma vaya a cuajar entre el pueblo galo...

Una techumbre de vidrieras

Desde Brasil, los arquitectos de AJA Studio han extrapolado el icónico rosetón de Notre Dame a todo el techado de la catedral, y el resultado es de lo más interesante. Sin duda es una de las propuestas más bellas y que más promete en cuanto a la estética del interior, ya que el juego de luces y colores que aportaría esta idea sería todo un espectáculo para la vista, especialmente en los días soleados. Sin embargo, que incluso la aguja se realizara también de vidrio tintado no nos acaba de convencer. Nos parece excesivo, ¿no creéis?

Árboles reales en el interior

De nuevo una propuesta de cristal. A estas alturas ya no nos sorprende, aunque hay que reconocer la belleza y posibilidades que aporta este material. En este caso, la singularidad de este proyecto del estudio belga Miysis recae en la sugestión de plantar árboles reales en los ejes centrales de las naves, como guiño al apodo con que se conocía el ático de la catedral, El Bosque, acuñado por Viollet-le-Duc en el siglo XIX como un bosque de vigas y madera.

Una piscina en la azotea

No sabemos si es porque con la llegada del calor las ganas de darse un bañito van aumentando, o directamente porque a los componente del estudio sueco Ulf Mejergren el sol les ha dado demasiado en la cabeza. De cualquier modo, y aunque parezca mentira, este es el resultado de su propuesta. Una gran piscina que ocupara toda la azotea de la catedral que invitase a la meditación de los feligreses. Desde luego si lo que pretenden es que las misas se llenen como antaño, lo van a conseguir, sobre todo durante los veranos en que París se convierte en un horno de asfalto sin salida al mar.