Ruta por los pueblos más bonitos del País Vasco francés
Publicado el 11/10/2018 7 compartidos

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Son muchos los viajeros españoles que han visitado y disfrutado alguna vez del País Vasco. Pueblos y aldeas con encanto, playas y montañas que nos regalan paisajes únicos o una rica gastronomía es lo que encontramos. Pero este festival para los sentidos continúa más allá de su frontera. Exactamente, en el País Vasco francés. Hoy descubrimos cuáles son los pueblos más bonitos de esta región que lucen la auténtica belleza del País Vasco en suelo francés.

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  • Biarritz
    Biarritz

    Biarritz se distingue de las demás por su estilo más sofisticado. Alberga varios restaurantes, balnearios, mansiones y hoteles de lujo. Pero a la vez, la Biarritz adinerada se mezcla a la perfección con el ambiente más despreocupado y la cultura surfera, que ha marcado su tradición. Incluso hay quienes señalan esta ciudad como la responsable de introducir el surf en Europa. De hecho, es este contraste la que le hace tan única. En Biarritz encontrarás 6 kilómetros de playas doradas y acantilados y uno de los atardeceres más increíbles que consiguieron enamorar a la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Por ello, decidió construir frente al mar su palacio de verano, que hoy en día es el hotel más popular de Biarritz.

    © Dutourdumonde Photography
  • Hendaya
    Hendaya

    Hendaya es un pueblo francés ubicado en la frontera con España, separada de Fuenterrabía por el Bidasoa. El encanto de Hendaya reside en su amplia playa de 3 kilómetros de longitud, muy apreciada por los surfistas, y presidida por su famoso casino de piedra gris construido en 1884. Y, por supuesto, en cada una de sus típicas casas y caseríos de estilo neo-vasco que combinan el blanco de sus fachadas con el rojo y el azul de los balcones y ventanas. Pero además de la playa y el pueblo, Hendaya presume de castillo, el espectacular Château d'Abbadie. Asimismo, Hendaya ha sido punto de encuentro y de tensión entre Francia y España. Durante la Guerra Civil Española refugió a numerosos españoles que huían de la guerra. Incluso la estación de trenes de Hendaya fue testigo de la conversación que mantuvo Adolf Hitler y Franco justo antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial y en la que intentó persuadirle para unirse a su bando.

    © Enrique R. Aguirreche
  • San Juan de Luz
    San Juan de Luz

    San Juan de Luz fue durante el siglo XVII la base de los corsarios vascos pero hoy se presenta como una ciudad calmada, acogedora e incluso, romántica. Por un lago, está su hermosa bahía, en forma de media luna. Por otro, su colorido casco histórico, que invita a perderse entre sus calles. Es una ciudad tranquila como Hendaya, no tan lujosa como Biarritz, pero espléndida como ella sola. Muchos de sus edificios datan del siglo XVII, cuando San Juan de Luz era uno de los puertos pesqueros franceses más importantes y también ha sido escenario de algunos hitos de Francia. Pues fue en esta ciudad donde se casaron el rey Luis XIV de Francia con la hija del rey de España, la infanta María Teresa, en junio de 1660, tras firmarse el Tratado de los Pirineos que ponía fin al conflicto entre ambos países. El hecho de que la boda se celebrara en San Juan de Luz es algo que todavía recuerdan orgullosos sus habitantes.

    © Boris Stroujko
  • Bayona
    Bayona

    En el punto más al norte del País Vasco francés se encuentra la ciudad de Bayona. En ella también encontrarás casitas al estilo tradicional vasco, con fachadas blancas y coloridas contraventanas y vigas de madera. A orillas del río Nive se encuentran precisamente las calles más pintorescas, por algunos comparadas con los canales de la ciudad de Ámsterdam, aunque sin dejar de lado el estilo vasco. A su vez, el río separa los dos barrios principales: el Grand Bayonne y el Petit Bayonne, llenos de animados bares y restaurantes desde los que disfrutar de las mejores vistas. Alberga, además, varias estructuras fortificadas como la Porte d'Espagne, la ciudadela y los Castillos Nuevo y Viejo que llegan todavía más de encanto la ciudad.

    © Leonid Andronov
  • Espelette
    Espelette

    En nuestra ruta por los pueblos con más encanto del País Vasco francés no puede faltar Espelette. Las calles están repletas de las tradicionales casas vascas alineadas a ambos lados de la acera. Y, en sus fachadas, lucen orgullosas el producto típico de la tierra: el pimiento d'Espelette. Estos pimientos se cuelgan para su secado y luego se consumen en forma de polvos, conservados en vinagre o aceite, en patés, chocolates, vino y un largo etcétera. Pero, sobre todo, la escena de las fachadas y balcones con las miles de ristras de pimientos colgando confieren al pueblo un aspecto folclórico y muy colorido. Pero el encanto de Espelette no se debe tan solo a este simbólico alimento. También a la arquitectura vasca de los grandes caseríos, los montes verdes que rodean el casco urbano y la tranquilidad propia de sus calles. Por todo esto no podemos dejar de visitar la pequeña localidad de Espelette.

    © Oleksandr Korzhenko
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