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Un refugio apocalíptico para plantas en el confín del mundo
Publicado el 30/03/2020

EcoturismoNoruega

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Más de un millón de variedades de plantas se guardan celosamente en Svalbard, un búnker en el Polo Norte cuyo objetivo es asegurar la continuación de las más olvidadas, las especias vegetales. El Banco Mundial de Semillas es, desde hace más de diez años, la copia de seguridad del planeta.

En las entrañas de la tierra

En las entrañas de la tierra
© 123RF

Como algo sacado de una película o un videojuego de ciencia ficción, el Banco Mundial de Semillas de la isla de Svalbard, inaugurado en 2008, se erige orgulloso en mitad del páramo helado. O, al menos, su entrada, ya que este complejo se adentra más de 100 metros en las montañas noruegas para asegurar la preservación de las más de 1.050.000 muestras que contiene en su interior. Pese a superar el millón, cada una contiene un promedio de 500 semillas para garantizar la perpetuación de cada especie vegetal en el caso de que esta se perdiese, bien por acción del hombre o por algún desastre natural.

Esta suerte de Arca de Noé, como se ha denominado en algunos medios, cuenta con capacidad para albergar un total de 4,5 millones de variedades. Entre las que ya se encuentran a salvo hay vegetales corrientes, como el trigo sarraceno o la rosa común, y plantas más extrañas que solo pueden recogerse en determinados lugares del planeta. Este refugio no es el único del mundo, pero si el más grande y el mejor protegido. Se construyó teniendo en cuenta los fallos de otros bancos para reducir el riesgo al mínimo, ya que, como aseguran desde la organización, "la pérdida de una variedad de cultivo es tan irreversible como la extinción de un dinosaurio, animal o cualquier forma de vida".

Ciencia y naturaleza

Ciencia y naturaleza
© 123RF

Para que esta copia de seguridad funcione, el entorno es básico. La elección de Svalbard, una isla noruega en el límite con el Polo Norte y con comunicaciones limitadas, no es casual. "El permafrost y las rocas gruesas aseguran que las muestras de semillas permanecerán congeladas incluso sin energía", explica el Banco. El interior de la montaña es frío, pero también es seco, algo esencial para que las semillas no se pudran y se echen a perder. Este pequeño archipiélago nórdico "asegurará, durante siglos, que millones de semillas que representan todas las variedades de cultivos importantes estén disponibles".

Sin embargo, no es Noruega el propietario legal de estas muestras. Cada país es libre de enviar las semillas que considere oportunas siempre y cuando estas se acojan al Artículo 15 del Tratado Internacional o sean aquellas que se hayan originado en el país del depositante. Solo un representante de dicha nación tendrá acceso a la caja negra en la que se guardan. Filas y filas de estos recipientes se apilan en altas estanterías debidamente clasificadas. Cada muestra se deposita en un vial, etiquetando su país de procedencia, este, a su vez, en una bolsa de aluminio de triple capa y, posteriormente, en su correspondiente cajón, a salvo del tiempo y del desgaste. Aunque estas medidas puedan parecer extremas, Svalbard asegurará que generaciones venideras puedan comer el mismo pan y oler las mismas flores que sus antepasados.