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Ruta de las Caras de Buendía: un paisaje tan místico como misterioso
Publicado el 14/06/2019 3 compartidos

NaturalezaEspaña

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Cuenca es una de las provincias de nuestro país que más tesoros guarda para aquellos que se animan a explorar cada uno de sus rincones, siendo muchas las localidades que poseen grandes maravillas. Una de ellas es Buendía, un municipio situado al noroeste de la provincia conquense, el cual esconde una magnífica ruta que te permite disfrutar de nada menos que de 18 esculturas de carácter místico esculpidas directamente sobre las rocas, uno de los pocos lugares del país capaz de entremezclar el arte y la naturaleza, ¿te animas a descubrir cada una de ellas?

Rocas con rostro

Rocas con rostro
© sr_avispa/ 123RF

La famosa Ruta de las Caras se encuentra situada en el pantano de Buendía de la provincia de Cuenca, a unos cuatro kilómetros de la localidad. Los pinares y las rocas areniscas nos conducen al camino donde se encuentran las 18 esculturas y bajo relieves de entre 1 y 8 metros de altura, realizadas por los autores Jorge Maldonado y Eulogio Reguillo, quienes tallaron las piedras de forma totalmente artesanal utilizando para ello martillos, pinceles y piquetas. Para todas aquellas personas que visitan este lugar cada año, el juego consiste en ser capaz de encontrar cada una de las esculturas escondidas en las rocas, un plan que además de divertido permite alejarse de la ciudad para envolverse en la tranquilidad que el propio entorno transmite.

Si no se tratase de una obra maestra, sus creadores no habrían tardado más de 15 años, concretamente los que van entre 1992 y 2007, en terminar el conjunto escultórico y ultimar todo tipo de detalle para que dejar boquiabierto a todo aquel que se dispusiera a encontrarlas. Para ello, le dieron a cada una de las obras un significado particular y distintivo, inspirándose en sus inicios en las culturas precolombinas y después compartiendo la particular posición frontal de los modelos orientales, plasmando en sus rostros lo que en el mundo del arte se denomina sonrisa arcaica. También, las vistas que el paisaje ofrece permite entrever el pantano de Buendía, una magnífica elección si se desea terminar esta visita disfrutando de uno de los atardeceres más espectaculares que ofrece la provincia conquense y donde se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos.

Arte en espacios abiertos

Arte en espacios abiertos
© Israel Hervás/ 123RF

La posibilidad de encontrar arte en los entornos naturales rompe con la idea de contemplarlo únicamente en salas y museos. Asimismo, la facilidad del terreno permite que personas de todas las edades sean capaces de realizar la ruta sin ningún problema, convirtiéndose en un plan ideal para pasar un día en familia y en especial con los más pequeños de la casa. Además la entrada es completamente gratuita, por lo que el presupuesto no será una barrera para aquellos que realmente quieran realizarla.

La localidad de Buendía decidió ponerse manos a la obra para facilitar este recorrido a todos los curiosos que quisieran contemplar las esculturas, ¡y lo hizo de la mejor forma! Un parking habilitado permite aparcar justo a la entrada del lugar en el que comienza esta excursión, en el que se ha allanado el terreno y se ha desarrollado un sendero que permite terminar en el mismo lugar en el que se comienza. Por todo ello reciben más de diez mil visitantes, una cifra que cada año aumenta gracias a que todos quedan fascinados cuando posan sus ojos sobre alguna de las obras, y es que no es para menos, ya que resulta difícil encontrar un paisaje con estas características.

A pesar de que el proyecto era en conjunto, estos dos artistas prefirieron hacer algunas de las esculturas por separado, debido a la diferente manera que tiene cada uno para realizar sus trabajos: mientras Jorge tiene a aprovechar la forma de las rocas y trabajar la imaginación, Eulogio prefiere trabajar sus esculturas otorgándole un toque más clásico, sin importarle el trabajo que conlleve o la dificultad. Este último realizó sus esculturas en paredes verticales, lo que les aporta una mayor protección, pese a que cada una de las esculturas está tratada con un producto que retrasa la erosión que puedan sufrir debido a la meteorología adversa.

Los autores ya conocían el lugar

Los autores ya conocían el lugar
© OFICINA DE TURISMO BUENDIA

Para conocer con precisión las características de la roca sobre la que querían esculpir, los creadores de estas obras maestras crearon su primera escultura, La Monja, aunque sus autores ya conocían desde hace años la localidad y las propiedades de la roca arenisca, parecida a la que se que se trabajaba en el Egipto faraónico, uno de los países con los que más esculturas cuenta sobre sus rocas.

El paso que Eulogio hizo por la India en dos ocasiones hizo que las obras con carácter hindú les fascinaran, por lo que decidió aplicar sus conocimientos y su pasión en crear Krishna, una de las deidades hindúes más adoradas, la cual está decorada con muestras del arte religioso de la India. Debido a su gran tamaño y a la perfección que la caracteriza, es casi imposible que pase desapercibida para cualquiera que se encuentre realizando la ruta. Por su parte, Chemary es una de las esculturas favoritas de los niños, pues parece un gran gnomo salido de un cuento, tallado en una de las esquinas de las rocas.

Una historia de leyenda

Una historia de leyenda
© OFICINA DE TURISMO BUENDIA

De Muerte es otra de las esculturas incapaz de crear indiferencia, pues se trata de una calavera que vigila desafiante el resto de las figuras. Además, para añadirle una pincelada de misterio, se trata de la única cara que mira a la salida del sol, constituyendo una metáfora de la vida y la muerte que despierta la reflexión. Por si fuese poco, esta escultura guarda una de las mejores vistas al pantano de Buendía, siendo sin ninguna duda el atardecer el mejor momento para contemplar este maravilloso lugar.

Aunque según la leyenda, no fueron personas quienes crearon estas obras, sino que en las aguas del pantano los sueños se transformaron en piedra y nacieron las esculturas en forma de caras haciendo referencia a los sueños del pasado. Y quien sabe, serán los viajeros los que tengan que planificar una visita hacia una ruta en la que puede que lo que imaginen pueda esculpirse en algunas de sus rocas...