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Trampantojos invernales: las estampas más blancas sin necesidad de nieve
Publicado el 25/03/2019

CulturaBolivia

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Damos la bienvenida a la primavera y decimos hasta luego al invierno. Si eres un amante de las típicas estampas invernales, ya te advertimos que no te podemos adelantar la nieve (ni siquiera en el hemisferio sur porque ahora están en otoño), a no ser que te armes de valor y subas hasta la cumbre de alguna montaña. Pero si lo tuyo no es el alpinismo, aquí te ofrecemos una lista con los cinco desiertos de sal más bellos del mundo. Trampantojos invernales que te harán creer que estás en plena Laponia, rodeado de nieve, pero con temperaturas veraniegas, ¿no es perfecto? Estamos seguros de que si Papá Noel veranea, lo hace en uno de estos destinos, ¡estate atento por si te cruzas con él!

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  • Salar de Uyuni (Bolivia)
    Salar de Uyuni (Bolivia)

    No podíamos empezar esta lista de otra manera. Es el desierto de sal por antonomasia. El que todos conocemos. El grande entre los grandes: Uyuni. De su superficie de 12.000 kilómetros cuadrados se obtienen al año más de 10.000 millones de toneladas de sal, amén de otras sales minerales como el litio y el sodio. Se ubica en el altiplano boliviano, más concretamente en la región de Potosí. Si vas, te recomendamos que visites la Isla del Pescado, que alberga la particularidad de dar vida a un cactus de diez metros de altura, algo que sin duda, no se ve todos los días.

  • Bonneville Salt Flats (Estados Unidos)
    Bonneville Salt Flats (Estados Unidos)

    Es el remanente de lo que hace millones de años, durante el Pleistoceno, era una laguna inmensa, el Lago de Bonneville. De aquellas aguas, estas sales, podríamos decir en este caso, adaptando el refrán. Es el más grande entre varios salares ubicados al oeste del Gran Lago Salado. Nada menos que 260 km2 de sal situados cerca del poblado de Wendover, en el estado de Utah (Estados Unidos). A modo de curiosidad, agregar que debido a la extraordinaria planitud del terreno, esta ubicación toman lugar carreras de velocidad de automóviles y motocicletas que han llegado incluso a batir récords mundiales.

  • Salar de Atacama (Chile)
    Salar de Atacama (Chile)

    Como su propio nombre indica, está ubicado en el interior del desierto de Atacama, y es el mayor depósito salino de Chile. Se formó por una quebrada sin salida de aguas que recibe al río San Pedro de Atacama, y numerosas simas a través de las cuales cala el agua que desciende desde la cordillera. Está situado en la Región de Antofagasta, más concretamente entre dos comunas chilenas. La localidad más próxima es San Pedro de Atacama, a 55 kilómetros al norte, mientras que la capital regional, Antofagasta, dista a 316 kilómetros al oeste.

  • Grandes Salinas (Argentina)
    Grandes Salinas (Argentina)

    Hasta 8.200 kilómetros cuadrados de sal. Unas dimensiones ciclópeas que se ubican en el área más septentrional de Argentina. Linda al norte con la provincia de Jujuy, y al sur con la de Salta. Y si te decides a visitar esta belleza inconmensurable de la naturaleza, te recomendamos que lo hagas durante la estación de lluvias (desde enero y hasta principios de marzo). Te lo decimos porque durante esta época, el infinito tapiz níveo de sal, adopta unos matices violáceos, turquesas, celestes y añiles, que lo hacen aún más especial.

  • Salar de Etosha (Namibia)
    Salar de Etosha (Namibia)

    Etosha en la lengua owambo significa gran lugar blanco. Y aunque no es precisamente original, el nombre le viene como aniño al dedo, puesto que son más de 6.000 los kilómetros cuadrados de superficie que abarca este paraje albar, ocupando gran parte del Parque Nacional de Etosha. Su elevado nivel de condensación de cloruro de sodio, dota a este inmenso paisaje de un intenso color blanco, especialmente deslumbrante. Diríamos hasta casi cegador.

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