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Un día para recorrer el paraíso de Giverny
Publicado el 03/05/2017

CulturaFrancia

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Esta pequeña ciudad permite descubrir la casa en la que vivió el pintor impresionista Claude Monet, donde instaló su taller y creó los jardines japoneses que dieron origen a su famosa obra Nenúfares.

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  • Los puentes del estanque de agua
    Los puentes del estanque de agua

    Estos jardines son de estilo japonés y el pintor Claude Monet se inspiró en ellos para crear algunas de sus más importantes obras.

  • La casa de Claude Monet
    La casa de Claude Monet

    Este pintor francés decidió albergarse en esta casa con su numerosa familia, pues aseguraba que necesitaba del silencio y, más que nada, de la naturaleza para trabajar.

  • La primera planta de los jardines
    La primera planta de los jardines

    Visitar Giverny es un verdadero carnaval para los sentidos, pues con sus inmumerables plantas y flores, se puede pasar todo el día contemplándolas y dejándose llevar por sus exóticos aromas.

  • Sombras frescas en temporada estival
    Sombras frescas en temporada estival

    Al interior de los jardines se pueden hacer pausas para refrescarse, antes de seguir ek camino para conocer, por ejemplo, la tumba de Monet, que se encuentra a unos pasos de su casa, en la Iglesia Sainte-Radegonde.

  • Ambiente sereno
    Ambiente sereno

    El silencio, el discurrir del agua y el contemplar el florecimiento de las plantas en el sector del estanque de agua permite a los visitantes vivir momentos de gran serenidad y reflexión.

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Un solo día basta para visitar este lugar mágico, situado en la región de Normandía, a 80 kilómetros de París. Se recomienda iniciar el recorrido en la casa Le Clos Normand y su enorme jardín que conserva la atmósfera de la época y rescata la forma como vivió el artista. Luego se puede continuar en el Jardín de agua, provisto de un estanque, que constituye en sí mismo una extraordinaria pintura en movimiento, cuyos tonos y paleta cambian, de acuerdo con la temporada y la hora del día.

Dependiendo del mes en el que se visite, el paisaje puede cambiar y ofrecer dos escenas diferentes: la primera ocurre justo después de que acaba el invierno y renacen los tulipanes, jacintos, pensamientos, rosas, azaleas y dalias; al tiempo que las grapas transforman los puentes japoneses en arcos exuberantes y perfumados, y el agua del estanque se calienta lo suficiente como para que aparezcan las primeras hojas de los nenúfares.

La segunda escena arranca el 1 de junio, entonces en el Jardín de agua muestra una profunda calma, como si la serenidad del lugar abrigara el alma del pintor. Paralelamente las dalias de todos los colores, que fueron sus flores fetiche, florecen completamente en todas sus formas y colores.

Antes de irse de la pequeña ciudad de Giverny, vale la pena dar un paseo por la calle Claude Monet, en la que se pueden encontrar placas conmemorativas que recuerdan la historia de esta ciudad, pues no se debe olvidar que por el hecho de que Monet estableciera allí su residencia, otros grandes de la pintura también decidieron pasar algunas temporadas aquí entre 1887 y 1914. Algunos de los principales son Cézanne, Renoir, Rodin, Sisley y Mary Cassatt.