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Una habitación secreta se esconde en lo alto de la Torre Eiffel
Publicado el 05/10/2019

CulturaFrancia

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Todos los franceses conocen esta obra arquitéctonica. Perdón. Todo el mundo la conoce. Al menos su nombre. La Torre Eiffel es el símbolo que representa al país galo en el extranjero. Mas a pesar de su fama, el monumento ha conseguido esconder secretos hasta día de hoy. En especial, una habitación en la tercera planta. Síguenos. Te lo enseñamos.

La impactante Torre Eiffel

La impactante Torre Eiffel
© 123rf

Construida con motivo de la Exposición Universal de 1889, la Torre Eiffel ha sido un constante motivo de críticas por su impacto en el paisaje. A pesar de que Guy de Maupassant odiaba la Torre Eiffel, tenía la costumbre de almorzar en la primera planta. La razón era evidente:-"es el único lugar de la ciudad desde donde no la veo",- decía. Y finalmente, con el paso del tiempo, la Dama de Hierro se ha convertido en el símbolo de un país: Francia. La Torre Eiffel es por descontado el monumento de pago más visitado del mundo. Pero aunque suban por ella millones de personas todos los días del año aún conserva secretos desconocidos por la mayoría, como es el caso de la tercera planta. En lo alto de la Torre Eiffel, a 285 metros de alto, detrás de una puerta muy bien disimulada, se encuentra un apartamento. Sí, un auténtico apartamento, o al menos, en un pasado.

Bienvenido a la casa de Gustavo Eiffel

Bienvenido a la casa de Gustavo Eiffel
© 123rf

A día de hoy, los turistas que van hasta la tercera planta no pueden admirar más que una habitación desde una vitrina. En el interior, una representación del escritorio de este apartamento, con personajes de cera, representando a Gustavo Eiffel, el ingeniero de la obra.

Una casa con vistas a todo París

Una casa con vistas a todo París
© 123RF

Desde los años 60, una gran parte del apartamento ha sido transformado en local técnico. Otra parte, en estudio con una ducha, cocina y dos pequeñas camas. El resto está escondido de las miradas más curiosas. Pero en aquella época, Gustavo Eiffel se construyó un bonito apartamento que haría soñar a cualquier parisino. Una centena de metros cuadrados, una decoración sofisticada para la época, moqueta, muebles de madera de calidad, hechos a mano y cantidad de invenciones a cada cual más moderna. Había incluso construido un pequeño lavabo con intención de continuar con sus experimentos. Le gustaba especialmente recibir a sus huéspedes más importantes.
Sin duda una residencia que te encantaría tener en París a menos que el ascensor se estropee.