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Conoce los secretos de la antigua judería de Palma de Mallorca
Publicado el 22/06/2018

CulturaEspaña

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El rico patrimonio arquitectónico y cultural de la capital balear es la mejor herencia de los diferentes pueblos que poblaron sus dominios. Entre ellos, la herencia aportada por la comunidad judía está todavía muy presente en el centro histórico de Palma de Mallorca, especialmente en el call menor y en el call mayor donde se conservan tanto la estructura de callejuelas comerciales como algunas tiendas de productos artesanales que rescatan la huella y tradición medieval de la ciudad. Os invitamos a conocerlo un poco más en profundidad de la mano de Visit Palma.

Herencia Sefardí en Palma de Mallorca

Herencia Sefardí en Palma de Mallorca
© Cedida por Visit Palma de Mallorca

De hecho, el legado judío de Palma es uno de los mejores del país, tal como recoge la Red de Juderías de España Caminos de Sefarad. "En ninguna ciudad española el legado judío ha conseguido mantenerse tan íntimamente unido a la vida cotidiana de sus habitantes a través de los siglos como en Palma"; unas huellas sefardíes que se mantienen intrínsecas en la ciudad y entre sus habitantes, mucho más que en cualquier otro lugar.

Prácticamente en todo el centro histórico de Palma de Mallorca pervive el vínculo con la cultura judía, aunque hay lugares donde se percibe aún más, por ejemplo, en las zonas que correspondían con la aljama musulmana, el call mayor y el call menor, todas ellas antiguas juderías.

Durante la época musulmana, los judíos vivieron en el interior de la ciudadela, acotada por muros y su barrio se ubicaría en la zona donde hoy se encuentran el palacio de la Almudaina y la biblioteca March. Por referencias documentales, la comunidad de judíos en esta época debía ser numerosa.

Más tarde, en el primer tercio del siglo XIII, aparecen las primeras menciones al call menor, la judería menor, que estaría ubicada en las cercanías de la carrer de Colom. Hoy en día, sin embargo, no quedan nada más que menciones y callejuelas estrechas en las que es fácil imaginar cómo se vivía aquí en la Edad Media. Lo que sí es visible son algunas construcciones que fueron habitadas posteriormente por los descendientes de los judíos, los xuetes o chuetas, como la casa con patio gótico de la calle de Les Monges.

Además, en las inmediaciones del call, el Parlament de les Illes Balears se asienta sobre el antiguo convento de Santo Domingo que a su vez ocupó el espacio de algunas casas judías de la Almudaina dels Jueus.

Por su parte, el call mayor de Palma surgió a finales del siglo XIII cerca de la actual plaza de Santa Eulàlia; poco después se convirtió en el lugar de residencia obligatorio para todos los habitantes hebreos de la ciudad. Según referencias documentales, en su interior existieron tres sinagogas, la Nueva, la Tercera y la Mayor, actual iglesia de Montesión. En las cercanías se encuentra la escultura dedicada al cartógrafo y navegante Jafudà Cresques, autor del Atlas Catalán, expuesto hoy en la Biblioteca Nacional de París. Es uno de los muchos judíos que destacaron en determinaros saberes.

Al igual que en la Península, la vida para los judíos no fue fácil en Palma y varios acontecimientos, como la revuelta de 1391 terminaron con los asaltos a las juderías y el expolio y asesinato de algunos de sus habitantes. Muchos de ellos huyeron o se convirtieron al cristianismo en ese momento, una decisión que se hizo obligatoria a partir de 1435.

El legado judío en Palma no solo se encuentra donde habitaron los antiguos semitas, entre callejuelas y muros, sino que apellidos tradicionales mallorquines como Fortesa, Pinya, Aguiló, Pomar o Miró son parte del legado hebreo y esta huella también existe en lugares como la Almudaina, Porto Pí (donde se ubicó su cementerio) e incluso en la Catedral, donde se hallan los Rimonim de la Torá.

Pasear por las calles de Palma es rememorar la historia, un pasado que ha servido para construir un presente donde se entremezclan las diferentes culturas que habitaron la ciudad.