Belgrado
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Viajes a Belgrado: inmersión en la antigua capital yugoslava

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter

Información turística

Belgrado, la capital de Serbia, lleva el sobrenombre de «La Barcelona del Este» por su animada vida nocturna. Y es que la ciudad adquiere una dimensión completamente diferente por la noche, cuando la iluminación realza los monumentos, los habitantes de Belgrado salen y las calles se animan. Los bares y restaurantes se llenan y las terrazas quedan abarrotadas nada más empezar el buen tiempo. El centro puede recorrerse fácilmente a pie, en especial, si se toma la larga calle peatonal del príncipe Miguel (Knez Mihailova), rodeada de tiendas de moda. Esta une la plaza Terazide con la fortaleza de Belgrado, que se eleva por encima del Danubio, en el corazón del parque Kalemegdan. Otra calle peatonal de visita obligada es la calle Skadarlija, el «Montmartre» de Belgrado, situada en el centro del barrio bohemio. Se trata de una calle más pequeña pero también más típica, que desprende un increíble encanto con sus gruesos adoquinados, sus fachadas pintadas con colores pastel y sus bares-restaurantes con originales escaparates cubiertos de flores.

Belgrado, literalmente la «ciudad blanca» (beo - blanco, grad - ciudad), está construida sobre 15 colinas, y siempre ha sido el centro de comunicación más importante de los Balcanes, aunque también un objetivo bélico, dada su situación en los confines de los imperios otomano y austrohúngaro. La historia se repitió recientemente, cuando Belgrado fue bombardeada por las fuerzas de la OTAN en 1999, en el marco del conflicto de Kosovo. Algunos edificios en ruinas atestiguan la violencia de dicha operación, aunque en la capital prácticamente no quedan estigmas del conflicto. Belgrado, ciudad de dos millones de habitantes que se extiende a lo largo de 25 kilómetros, es una localidad especialmente atípica. Al otro lado del Danubio se encuentra Nuevo Belgrado, una especie de barrio de negocios en el que se concentran hoteles de lujo como el Hyatt Regency, el Intercontinental y el Holiday Inn. Este barrio, construido tras la Segunda Guerra Mundial siguiendo los principios arquitectónicos de Le Corbusier, no cuenta con ningún interés turístico. Sin embargo, hay que cruzarlo para llegar a Zemun, un encantador barrio situado junto al Danubio y que antaño formaba parte del Imperio austrohúngaro. Con sus tranvías como en Lisboa, sus colinas como en Roma, su gran ambiente festivo o sus pequeños restaurantes que abren en horario español, Belgrado está destinada a seducirte.

Qué ver

La fortaleza del parque de Kalemegdan es uno de los lugares de visita obligada de Belgrado. Imagen de postal. Este lugar emblemático de la ciudad que se eleva por encima del Danubio y su afluente, el Sava, cuenta con 2000 años de historia que se ve reflejada en las tumbas romanas (17 emperadores romanos nacieron en el territorio de la actual Serbia) o el búnker de Tito, así como en las murallas medievales, el museo del ejército (con más de 26 000 piezas expuestas, entre ellas armamento pesado de la Segunda Guerra Mundial), un parque, un zoo y dos espléndidas iglesias ortodoxas, sin olvidar el monumento «A Francia» y la estatua del «vencedor». Otro monumento insignia de Belgrado es el templo de Sveti Sava (San Sava), una réplica de Santa Sofía y la segunda iglesia ortodoxa más grande tras la catedral del Salvador de Moscú, ¡una auténtica maravilla! La arquitectura parece indicar que el monumento posee varios siglos de historia, aunque en realidad es de construcción reciente y todavía no está acabado. Otra curiosidad es la mezquita del siglo XIII, que atestigua la presencia otomana que durante varios siglos ocupó Belgrado. Además, debe visitarse el museo nacional, que expone interesantes testimonios artísticos y arqueológicos, desde las primeras huellas de la civilización humana, hasta mediados del siglo XX.

Qué probar

Belgrado de noche, recorrer la Strahinjica Bana (la calle de los bares de Belgrado), probar los Rakija bars, el Supermarket (un bar-restaurante dentro de un supermercado), el Little bay (un restaurante decorado como un teatro), los clubes y discotecas de moda (Tube, Apartman, Magacin, Plastic, Stefan Brown, etc.), escuchar música folclórica tomando una copa en una de las terrazas de la calle Skadarlija, el «Montmartre» de Belgrado y su atmósfera bohemia, saborear una cerveza al ritmo de la música cíngara en una de las numerosas «splavovi» (pequeñas embarcaciones abiertas sobre todo en verano) amarradas en el Danubio, pasear por el encantador barrio de Zemun para realizar un viaje a la época de los Habsburgo, ir de compras en los mercados ecológicos (como el mercado abierto de Kaleniceva Pijaca) o por la calle peatonal del príncipe Miguel, o realizar un crucero por el Danubio. Los fines de semana y los días de verano, los habitantes de Belgrado se dan cita en el lago Ada Ciganlija, donde practican numerosos deportes (bicicleta, tenis, fútbol, baloncesto, salto de trampolín...) y se bañan en las playas artificiales del lago, en las que también se puede practicar esquí acuático, kayak o ir en patín.

Los pros

  • +  Los precios muy asequibles.
  • +  La amabilidad de sus habitantes.
  • +  El ambiente festivo, especialmente por las noches.
  • +  El ambiente alrededor del Danubio.
  • +  El encantador barrio de Zemun.
  • +  Una ciudad auténtica preservada del turismo de masas.

Los contras

  • -  Los rótulos en cirílico.
  • -  El conjunto hotelero necesita una reforma.

Qué pensar

No dudes en tomar un taxi para desplazarte, son muy económicos (4 o 5 euros máximo de una punta a la otra de la ciudad, y muchas carreras oscilan entre los 2 o 3 euros). Los autobuses no cuestan prácticamente nada, aunque por lo general van abarrotados y en ellos suelen abundar los carteristas. También puedes optar por el tranvía, ¡una opción muy típica! Por la noche, es agradable pasear. Las distancias no son muy grandes en el centro y no hay problemas de seguridad.

Qué evitar

A no ser que estés en Belgrado por motivos de trabajo, Nueva Belgrado no tiene ningún interés turístico; de hecho, su arquitectura inspirada en el arquitecto Le Corbusier es poco atractiva. Se paga una tarifa fija para los traslados entre el aeropuerto y el centro de la ciudad: 1500 dinares, lo que equivale a unos 15 euros, un precio muy correcto. No tomes un taxi al azar en la calle, sino que te recomendamos que cojas un tique en el aeropuerto o pidas al hotel que llame a un taxi si estás en la ciudad, así te aseguras de coger un taxi oficial. Es preferible que cambies dinero directamente en Belgrado, la ciudad está llena de oficinas de cambio que no cobran comisión.
No es necesario insistir en la historia reciente, en concreto en las referencias a la guerra o a Slobodan Milosevic. Los habitantes sufrieron mucho durante los dos meses de bombardeos de la OTAN.

Qué degustar

La cocina serbia combina la influencia mediterránea y de Europa central. Las comidas suelen ser copiosas, festivas y... con acompañamiento musical. La costumbre dicta que a modo de bienvenida se ofrezca slatko (fruta confitada en azúcar) a los visitantes. Como aperitivo, te servirán una mousse de kajmak (queso de oveja), que podrás degustar sobre una proja (panecillo de harina de maíz parecido al pan turco), todo ello acompañado por una copa de rakija. Existen 2 tipos: Nosotros hemos elegido el Sljivovica (aguardiente de ciruela, una especialidad del centro de Serbia) y el dunjevaca (aguardiente de membrillo, especialidad de Voivodine). En los Rakija bars podrás degustar muchas variedades más. Si quieres brindar, puedes decir «giveli» (salud). Las dos cervezas locales son la Lav (leones en serbio) y la Yelen (ciervo en serbio).

Por todos lados se pueden degustar especialidades preparadas al espeto: cochinillo (prasetina), lechal (janjetina) o cordero (ovcetina), así como numerosas parrilladas (Rostilj). Las brochetas de kefta evocan la influencia de la cocina turca, así como la ensalada de queso feta, tomate y pepino. De hecho, la chorba (potaje local bastante copioso) también forma parte de los imprescindibles. El cevapcici es un preparado con pequeños rollitos de carne de buey cocinados a la barbacoa y servidos con cebolla. El zito es un postre a base de trigo, nueces, azúcar, vainilla y nuez moscada, bañado con una gota de ron. Los más golosos no pueden faltar a la cita de la merienda en el café del Moskva, uno de los mejores hoteles de Belgrado, con una espléndida fachada de Art Nouveau. ¡Allí sirven los mejores dulces de la ciudad! También debes probar los sabrosos pasteles de la pastelería «Présent» en el número 23 de la calle Nevesinjska, ante el ayuntamiento, o de la panadería Toma, en calle Kolarceva. Otro lugar interesante: «?». No se trata de un error, sino que el signo de interrogación es el nombre de la taberna más antigua de la ciudad, abierta desde 1823.

Qué traer

Rakija, la bebida alcohólica local, aguardiente de ciruela, membrillo y otras frutas. Se trata de un buen recuerdo, ya que las botellas suelen estar bien decoradas y presentadas. Los amantes del fútbol pueden comprar una camiseta de uno de los dos clubes de la ciudad: el Estrella Roja y el Partizán de Belgrado. Encontrarás hermosos iconos y cruces ortodoxas en las iglesias, en especial en el impresionante templo ortodoxo de Sveti Sava. Otro recuerdo típico son los pequeños zuecos de madera, el calzado tradicional de los niños serbios, en forma de llavero, por ejemplo.
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