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Salalah

  • Según vayas en invierno o en verano, Salalah no presenta el mismo aspecto. Y es que, desde mediados de junio a mediados de septiembre, la capital del Dhofar, cuya población alcanza los 150.000 habitantes, recibe las lluvias del monzón indio. Las montañas de los alrededores se vuelven verdes, los torrentes de agua corren por las pendientes transformándose a veces en cascadas si el terreno es propicio. ...
    © Belikova / 123RF
  • Una preciosa mezquita.
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  • Una familia de dromedarios pasea por la playa.
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  • El zoco del incienso.
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  • El árbol del incienso.
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  • Este lugar, 8 metros de largo recubiertos por una alfombra, es sagrado para los habitantes que vienen a rezar.
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  • Ruinas de un palacio de la reina de Saba.
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Gonzalo González Beneytez
Gonzalo González Beneytez Experto destino Sultanato de Omán

Según vayas en invierno o en verano, Salalah no presenta el mismo aspecto. Y es que, desde mediados de junio a mediados de septiembre, la capital del Dhofar, cuya población alcanza los 150.000 habitantes, recibe las lluvias del monzón indio. Las montañas de los alrededores se vuelven verdes, los torrentes de agua corren por las pendientes transformándose a veces en cascadas si el terreno es propicio. En esta época, se ve muy poco el sol a través de la bruma de nubes bajas. Sin embargo, esta humedad providencial se celebra durante un festival que dura seis semanas, de mediados de julio a finales de agosto. Se trata del Khareef, durante el cual tienen lugar numerosos eventos ligados a las tradiciones de la región (baile, artesanía, gastronomía).
Por lo contrario, Salalah y sus alrededores ofrecen paisajes desérticos en invierno. Pero el aire más seco, presenta entonces la ventaja de resaltar los contrastes entre la arena, las rocas claras y el azul cristalino del mar. En ese momento, la visita a los valles que albergan los árboles de incienso es más impresionante, ya que estos se alzan sobre un suelo reseco, siendo los únicos árboles que pueden soportar el clima.
Históricamente, el Dhofar les debe toda su fortuna. Sacado de la resina de árboles boswellias, el incienso se vendió a precio de oro desde la Antigüedad hasta que los Europeos dominaron la ruta de las Indias. Recogido allí mismo, se transportaba por vía marítima (por el mar Rojo) y luego por caravana hacia los grandes centros de comercio de la época: Alejandría en el sur, Roma en el oeste y Damasco en el este. En aquel entonces se utilizaba mucho el incienso en las ceremonias religiosas, para preparar perfumes, medicinas e incluso para darle aroma a algunas especialidades culinarias.

Salalah : ¿qué hacer?

La "ruta del Incienso". Este recorrido agrupa cuatro lugares. El wadi Dawkha donde crecen de forma natural los árboles de incienso. Al-Balid, yacimiento arqueológico situado dentro de Salalah. Samahram, 40 km al este de Salalah, una de las ciudades más antiguas fundada a lo largo de la costa omanesa. Ubar, la legendaria ciudad situada a orillas del Rub Al-Khali, el desierto más árido del planeta.

El emplazamiento de la tumba del profeta Job, 30 km al norte de Salalah. Como el santuario del profeta es un lugar santo para el Islam, hay que quitarse los zapatos y las mujeres deben cubrir su cabello con un pañuelo verde (te lo prestan allí) para entrar en el mausoleo.
El géiser de Mughsail, un "soplador" que hace brotar el agua de mar hasta 4 m de altura (50 km al oeste de Salalah).

  • La ruta del Incienso, declarada patrimonio mundial por la Unesco
  • La costa salvaje
  • Los yacimientos arqueológicos
  • Les reservas naturales
  • Fuera de Salalah hay pocos hoteles y restaurantes
  • Debes prever un todoterreno y un día entero para descubrir el yacimiento de Ubar, al limite del desierto de Rub Al-Khali

Recordatorio

Para ver el Dhofar "verde", hay que venir en septiembre, cuando acaba el monzón. Las lluvias transforman el paisaje. Casi te da la sensación de estar bajo el Ecuador: cascadas, prados, árboles cubiertos de hojas...

A evitar

- Hacerles fotos a las mujeres, aunque lleven el velo, sin pedirles permiso. - Salir de excursión sin llenar el depósito de gasolina en Salalah (las gasolineras son escasas fuera).

Salalah : qué comer ?

Una comida tradicional omaní. En una pequeña sala privada, sentado sobre esteras con las piernas cruzadas y con cojines en la espalda. En el menú hay un plato único, arroz con pescado o con carne, inspirado en los currys indios pero sin especias picantes. Se come con la mano (derecha). Para acabar la comida, café (perfumado con cardamomo) servido en mini tazas de porcelana (que contienen apenas un sorbo).

Salalah= : ¿ Qué comprar ?

Incienso, aguas florales, polvos de madera perfumados, joyas de plata, juegos de café tradicionales, khanjars (puñales con hoja curva) y telas variadas. Distribuido en varios barrios, el zoco de Salalah ofrece una gran variedad de mercancías. Hay que ir temprano por la mañana o al final de la tarde.

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