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Córcega dispone de cuatro aeropuertos para recibir a los turistas con ganas de disfrutar de los encantos de la Isla de la Belleza. Air France e Iberia proponen vuelos diarios a Córcega con una o dos escalas desde los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Málaga. Air France, Iberia, TAP Portugal y Alitalia operan conexiones regulares con los aeropuertos del sur de Córcega (Ajaccio y Figari). En Córcega del norte, las ciudades de Bastia y Calvi están accesibles en avión gracias a las compañías aéreas Air France, Iberia y Alitalia. La mayoría de vuelos tardan menos de tres horas en llegar a la Isla de la Belleza desde los aeropuertos españoles. Todos los aeropuertos corsos están bien conectados por transporte público.

Córcega: Información útil

Córcega forma parte de los destinos franceses más frecuentados por los turistas. Cada año, las playas de la isla se llenan de veraneantes con ganas de descansar a orillas del mar. Ajaccio, Bastia o Porto Vecchio, ¡cada rincón de la isla vale la pena! De las montañas con encanto salvaje a su litoral excepcional, la variedad de paisajes maravilla a los visitantes. Córcega ha sabido mantener sus espacios naturales gracias a un parque marino internacional, unas reservas naturales (la reserva de Scandola, al noroeste de la isla, y la reserva de Bonifacio en el extremo sur) y el Parque Natural Regional de Córcega. Los aficionados al senderismo pueden aventurarse en el mítico GR20 que cruza la isla de lado a lado. Además, si se alejan de los senderos más frecuentados terminarán en una calita, un pueblo de montaña con el típico encanto o un restaurante de lo más agradable. La isla esconde un patrimonio natural de primera categoría, por lo que es una pena limitarse a ver lo que marcan los senderos. La cultura corsa brilla por su originalidad. La influencia genovesa está muy presente, tanto en la arquitectura de los monumentos, el idioma de la isla y la gastronomía así como en la música tradicional (los famosos cantos polifónicos). La hospitalidad de sus habitantes, lejos de los clichés de rudeza del pueblo corso, hace gala de su amabilidad y su generosidad.