• Wallis y Futuna
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Wallis y Futuna

Por Gonzalo González Beneytez Gonzalo González Beneytez Jefe de sección Google Twitter
Buena parte de la sociedad desconoce la existencia de Wallis y Futuna, y entre los pocos que han oído hablar de ellas, la mayoría apenas podría decir que se trata de un territorio de ultramar perteneciente a Francia situado en algún lugar del océano Pacífico. Llegar a este destino es toda una aventura, ya que incluso en avión, se necesita más de un día. Además, las islas que componen este archipiélago poco tienen que ver con las postales de lugares exóticos. El litoral de Futuna, desprovisto de playas, es rocoso y salvaje, sin ningún tipo de concesión. Por su parte, la laguna de Wallis acoge por su parte un gran número de islas desérticas con playas maravillosas que no han cambiado nada desde que fueron descubiertas por los primeros navegantes.

Organizar un viaje

Situada a más de 15.000 kilómetros de la Ciudad Luz, el archipiélago de Wallis y Futuna es una colectividad de ultramar soberanía francesa ubicada en el océano Pacífico, todavía preservada del turismo de masas a diferencia de otras regiones galas ubicadas en esta misma zona, como las islas que componen la Polinesia Francesa. Compuesta por dos archipiélagos, las islas Wallis y las islas del de Horn (en español, del Horno), la región cuenta con tres islas principales que son Wallis, Futuna y Alofi, estando rodeadas por los territorios insulares de Nueva Caledonia y Tahití. La capital de esta colectividad es Mata-Utu. Como curiosidad histórica, estas islas contaron en un principio con el estatus de territorio de ultramar desde 1961, pero en el año 2003 pasaron a convertirse en una colectividad asociada a Francia.

Las dos islas principales de Wallis (también conocida con el nombre de Uvéa) y de Futuna se encuentran a una distancia de 230 kilómetros, siendo ambas de origen volcánico. Fueron descubiertas en el siglo XVIII por el explorador Samuel Wallis, antes de pasar bajo dominio francés en el siglo XIX. La isla que toma el nombre de su descubridor, Wallis, es la más grande de toda la colectividad, contando con una superficie de 80 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 9.000 habitantes. El antiguo volcán consumido por el paso de los siglos oculta una impresionante laguna, cuyo acceso es bastante complicado, ya cuenta con una única apertura. Rodeando su costa podemos apreciar hermosos islotes coralinos que deleitarán a los amantes del submarinismo de la mano de sus increíbles fondos marinos.

Algunos visitantes dirán que los paisajes más impresionantes se encuentran en Futuna, que conforma con la vecina isla de Alofi el archipiélago de las islas del Horno, la cual presenta un relieve mucho más elevado que la de Wallis. No obstante, el segundo archipiélago es mucho más difícil a la hora de acceder, tanto en avión como por barco. El aislamiento de esta colectividad contribuyó a su preservación frente al turismo de masas. Los hoteles y el resorts son raros, y las infraestructuras turísticas están muy poco desarrolladas allí. No obstante, la isla ofrece varias posibilidades a la hora de alojarse, así como diferentes actividades de especial interés para los amantes del deporte de aventura y las sensaciones fuertes como son el submarinismo, la vela o incluso contemplar los paisajes de la isla a vista de pájaro a bordo de un ultraligero.

Una de las principales particularidades de este colectivo reside en su férrea jerarquía tradicional. De hecho, las tres islas principales están gobernadas por un rey que es asistido por sus ministros, y que a su vez delega su poder en los jefes de distrito y gobernadores de las ciudades. Para dar voz a los habitantes de este territorio de ultramar, el archipiélago de Wallis y Futuna elige un senador para el Senado francés y un diputado para la Asamblea Nacional Francesa.

Estas dos entidades son muy diferentes tanto en el plano geográfico como en el histórico, aunque lo cierto es que ambas comparten una misma problemática: el aumento de la pobreza y las dificultades económicas derivadas están haciendo que muchos habitantes de las islas emigren a otros lugares. Así pues, en los últimos diez años, más de 2700 habitantes han buscado fortuna en otros destinos, principalmente en Nueva Caledonia debido a su proximidad geográfica. Si tenemos en cuenta que en el año 2014 la población de Wallis y Futuna era de cerca de 15.500 habitantes, resulta un hecho bastante preocupante.

En Wallis y Futuna la obra de la Madre Naturaleza está presente allá donde vayamos: islotes, lagunas, lagos formados en cráteres... Una increíble combinación de elementos naturales para cautivar a todos quienes la visitan, especialmente a los amigos de senderismo y el trekking que podrán realizar interesantes itinerarios atravesando los más variados paisajes que caracterizan a este salvaje archipiélago, entre los que destacan Talietumu, el Monte Puké, la cueva de Loka o el impactatante lago formado en un cráter de Lalolalo. Tampoco puede faltar la visita de los fuertes y las sepulturas tongiens de Wallis. Una ruta en piragua a lo a lo largo de su increíble laguna se antoja como uno de los mejores suvenires para recordar de por vida el que promete ser un gran viaje. También podemos incluir en la lista de lugares de obligada visita los acantilados de Lano, el Fuerte de Teesi, la bahía de Utuleve, los hermosos y vivaces fondos marinos del archipiélago, Talietumu, la catedral de Mata Utu, la iglesia del Sagrado Corazón, e incluso el convento carmelita de Wallis.

Información turística

Wallis no posee playas increíbles, pero las islas de la laguna compensan esa ausencia. Nukuhione y Nukuhifala son las más visitadas, ya que son las que están más cerca de Mata Utu. Merece la pena ir hasta Faioa, situada a lo largo de la punta meridional de Wallis. Esta isla, despoblada como las otras dos, posee maravillosas playas de arena blanca. Si quieres hacer buceo, debes traer tu propio equipo, ya que en las islas no vas a encontrar prácticamente nada o de lo contrario, vas a pagarlo muy caro.

Para viajar a Wallis y Futuna, al ser un territorio dependiente del gobierno francés, no es necesario pedir ningún tipo de visado, pudiendo en teoría valernos con nuestro propio DNI. El problema es que probablemente se realice escala en otro lugar, siendo Estados Unidos el lugar más frecuente, por lo que sería necesario disponer de un pasaporte en vigor. La diferencia horaria con España es de once horas en invierno y diez en verano.

Las vacunas con el tétanos-poliomielitis, la fiebre tifoidea, las hepatitis A y B, y la difteria están recomendadas a todos los viajeros antes de emprender su viaje. El agua es potable en Wallis, no siendo este el caso en Futuna. El clima de las islas es de carácter tropical, marítimo, caliente, húmedo y lluvioso, con nebulosidades fuertes, y carente de temporada seca. Las variaciones diurnas y temporales son muy débiles. Las variaciones máximas en las temperaturas anales varían entre 22°C y 32°C, siendo la temperatura media siempre superior a 25,5°C. La humedad de la región está comprendida entre el 82 % y el 85 %.

La pluviometría anual es superior a 3 250 mm. El mes de octubre es por lo general el más lluvioso, siendo agosto el más seco. Aunque realmente existen muy pocas variaciones a lo largo del año, los habitantes distinguen dos temporadas: una temporada "fresca", la cual se desarrolla de mayo a septiembre, durante la que los vientos alisios soplan con mayor fuerza; y una temporada cálida que se desarrolla de noviembre a abril, durante la que se recogen más de 300 mm de precipitaciones de media por mes. Teniendo en cuenta lo anterior, el mejor periodo para viajar a Wallis y Futuna abril y finales de septiembre.

La moneda oficial en esta colectividad de ultramar es el Franco de la Comunidad Financiera del Pacífico (franco CFP), con una equivalencia aproximada con respecto al euro de 1 euro = 119 CFP.

Los isleños tienen como tradición reunirse en los populares fale fono, chozas recubiertas con un tejado de palmas, para beber el kava. La preparación de esta decocción de raíces así como su consumo obedecen a reglas particulares. Los hombres son servidos según su rango y cada miembro de la asamblea bebe en silencio, mientras que otros aplauden. El kava tiene varios efectos: es euforizante como el alcohol, pero también aumenta la sensibilidad hacía la luz de quienes lo consumen, pudiendo llegar a producir alucinaciones en caso de consumo excesivo.

Los collares de flores y conchas, muy apreciados y populares entre los europeos, lejos de ser un cliché, forman parte del día a día en todo el Pacífico, siendo por ende el también el caso de Wallis y Futuna. Son tradicionalmente fabricados para las grandes ocasiones tales como las ceremonias religiosas tradicionales. Las músicas y los bailes tradicionales también forman parte de la herencia cultural del archipiélago. También encontramos una artesanía local con telas (llamadas tapas), esculturas de madera, pinturas y otros dibujos cargados de colores.

La religión católica mezclada con las costumbres locales es uno de los pilares culturales de esta colectividad de ultramar. En Wallis y Futuna se celebra la fiesta de San Pierre Chanel (el primer mártir de Oceanía) el 28 de abril, y la fiesta de San José el 1 de mayo. En estos días tan especiales, los autóctonos se reúnen vestidos con sus mejores trajes tradicionales para ir juntos a la misa y para participar en otras actividades como la asombrosa ceremonia de los cerdos.

Los pros

  • +Wallis y Futuna apenas tienen turistas.
  • +Los vestigios arqueológicos son del periodo tonga.

Los contras

  • -Es un destino que está muy alejado.
  • -La oferta de alojamientos es mínima (4 hoteles con un total de 26 habitaciones).

Tradiciones

Los insulares tienen la tradición de reunirse en los fale fono, chozas coronadas por un techos de palmas, para beber el kava. La preparación de esta decocción de raíces y su consumo obedecen a unas reglas particulares. Se sirve a los hombres en función de su rango y cada miembro de la asamblea bebe en silencio, mientras los demás aplauden. El kava tiene varios efectos: produce euforia como el alcohol, vuelve sensible a la luz y puede producir alucinaciones en caso de un exceso de consumo.

Cocina

La cocina tiene influencias francesas, aunque también se pueden probar algunas especialidades del Pacífico, como el pescado marinado, el pollo al taro o el cerdo al jengibre y a la nuez de coco. La mayoría de los restaurantes ofrecen una buena carta de vinos, pero normalmente se bebe cerveza (importada desde Nueva Caledonia o Australia).

El horno tradicional conocido con el nombre de Umu en uvéen es un elemento autóctono que puede apreciarse en casi cualquier lugar del océano Pacífico. Su utilización para la preparación de alimentos es muy simple: la comida es envuelta en hojas de bananero o de palmeras. Tras esto, se cava un agujero en el suelo en el que posteriormente se introducen unas piedras. Después se hace un fuego con leña o cáscaras de coco y se ponen encima de las piedras para que estas se calienten. Cuando el combustible se agota, se colocan los alimentos en el hoyo, por encima de las piedras, y se recubre todo de hojas de plátano y palmera, y luego de tierra. Este sistema es ideal para preparar carnes estofadas.

En cuento a las especialidades culinarias de la región, la carne de cerdo que es el animal favorito de los locales, está presente en numerosas recetas. El Bami es un plato popular de las celebraciones y días de fiesta importado de Indonesia. Es generalmente preparado con fideos transparentes de soja (tandis) o bien con tallarines de trigo duro. El plátano relleno a la wallisienne es otro de los platos tradicionales más populares de la región. Se prepara a base de plátano plantin, leche de coco y carne de cerdo. El patrimonio culinario de las islas también comprende el pescado frito a las especias, y la dulzura kumala, bocado preparado con batatas dulces, cebollas y jengibre.

Souvenirs y artesanías

En cuanto a la artesanía, destacan las tapas (telas de fibra del árbol del pan) con varios motivos. En Wallis, estos tejidos suelen decorarse con peces y conchas, mientras que en Futuna, se adornan con formas geométricas principalmente. También existen artículos decorativos en madera esculpida (en particular las escudillas de cuatro pies que sirven para preparar el kava). Los comercios abren entre semana de 08:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00.

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