


Un elegante establecimiento con habitaciones de diseño y un virtuoso juego de luces que da ligereza a la estructura y espacios del hotel.
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Un elegante establecimiento con habitaciones de diseño y un virtuoso juego de luces que da ligereza a la estructura y espacios del hotel.
A escasos minutos a pie de la plaza de la República, todos los monumentos y museos del centro de París están a tu alcance. La calle Oberkampf, en la que se suceden bares y pubs para todos los gustos, está a dos calles del hotel. Les encantará a las parejas que eternizan el aperitivo de media tarde toda la noche. No muy lejos de allí, los amantes de la vida cultural parisina se deleitaran con los espectáculos del Circo de Invierno o con los conciertos del Bataclan.
Aunque sean de tamaño y categoría variables, todas las habitaciones son auténticas perlas. Como el hotel en su conjunto, todas tienen un toque moderno, chic y sofisticado. Las habitaciones, de una elegancia máxima, se caracterizan por los tonos claros del parquet, las paredes y el mobiliario lacado en blanco. La televisión, el minibar y demás muebles se camuflan tras paneles murales muy discretos, también en blanco. Algunas paredes, con contrastes de luz tamizada o contornos perfilados en tonos azules y naranjas, hacen que la atmósfera sea aun más acogedora. El mobiliario se caracteriza por sus líneas puras y formas suaves. Además, parece que una capa protectora llena de confort envuelva las camas. Los cuartos de baño, igual de modernos, de paredes blancas, disponen de grandes duchas o de atractivas bañeras. Algunas habitaciones disponen de un pequeño balcón con mesa y sillas, para transmitir al exterior esa elegancia abundante. También cabe destacar el trato, profesional y muy agradable.
Este establecimiento, con la exclusiva distinción Design hôtel (pocos en todo el mundo la tienen), es una auténtica maravilla de confort chic y sofisticado. Renovado completamente en 2009, sólo ha conservado el parquet claro, y se ha transformado en una joya de modernidad con una arquitectura muy ligera. Un ingenioso contraste de luces en las paredes y paneles de cristal no sólo da sensación de amplitud a las habitaciones sino que también dota con gran ligereza la estructura del inmueble, construido en 1930. En el recibidor y en la sala de desayunos, las luces acarician la figura de discretos personajes que se deslizan suavemente por las paredes. Sus colores mutantes se reflejan en el mobiliario blanco, que se impregna de colores tranquilizantes. En cada planta hay cuadros que decoran los pasillos con armonía y belleza. Al atardecer, la planta baja se transforma en un bar lounge, abierto a todo el mundo.
Un hotel impresionante, con una decoración retro muy lograda, que puede albergar a viajeros en solitario o a pequeños grupos en habitaciones dormitorio con baño.
Una buena ubicación, por ejemplo cerca de la plaza de la República, no debería ser el único atractivo de un hotel. Este Bristol es un lugar muy básico, sin encanto alguno, con pequeñas habitaciones de color que parecen ser acogedoras. A este hotel solamente se viene a dormir y no precisamente por la decoración.
Bonito y encantador hotel en el que la propietaria hace todo lo posible para que los huéspedes se sientan como en casa. Su ventaja: la decoración de cada habitación es diferente.
Una de las ventajas de este hotel es su envidiable ubicación, a unos minutos de la plaza de la République. Los cuartos de baño, al igual que las habitaciones, son clásicos. Un aviso: no te esperes un hotel con mucho encanto
Bien ubicado y cerca de todos los lugares de visita obligada de la capital, éste es un pequeño y sencillo hotel lo suficientemente confortable.
Bonitas prestaciones para este establecimiento contemporáneo cercano a la plaza de la República.
Una recepción privilegiada y una decoración artística y original en las paredes de las habitaciones.
Hotel poco glorioso en pleno barrio República. Equipamiento mínimo, sin encanto ni originalidad.
Estamos ante un hotel de elegancia francesa y en el que no se tolera ninguna copia ni reproducción. El Bristol forma parte de los pocos hoteles de lujo parisinos que pertenecen a una familia europea (alemana) en lugar de a las grandes familias asiáticas o de los Emiratos Árabes Unidos. Elegante, distinguido y refinado, el Bristol antepone la calidad y la autenticidad de los objetos y materiales. Su restaurante gastronómico atrae a una clientela exigente y amante de la cocina de alta calidad.
El George V hace parte de los palacios parisinos más prestigiosos de la ciudad. Unos pasos dentro el establecimiento son suficientes para darse cuenta que entramos en un hotel donde lujo, perfección y voluptuosidad son la regla. Habitaciones de princesa, salones impresionantes, restaurante el que guía Michelin ha otorgado una estrella, no falta nada al George V para satisfacer a los clientes más exigentes. El diseñador de interior Pierre Yves Rochon se encargo en 1997 de reformar en totalidad el edificio, desde entonces sigue mejorando la decoración de acuerdo con el estilo XVIII siglo.
El último de los palacios parisinos abrió sus puertas el 1 de agosto de 2014. La elegancia y la sofisticación francesa casan a la perfección con el refinamiento asiático en un magnífico edificio de 1908. He aquí el primer establecimiento del grupo Peninsula en Francia y Europa.
Hicieron falta cinco edificios Haussmann para dar vida al Park Hyatt Paris Vendôme, el primer hotel de lujo de la capital concebido con un estilo contemporáneo. En este hotel, la comodidad, la elegancia y un servicio impecable se unen a un diseño más joven y moderno.
Un establecimiento de alta categoría ideal para personajes famosos y estrellas de cine que busquen un poco de discreción. La Réserve Paris se preocupa por la confidencialidad. También se organizan eventos privados.
El Meurice es uno de los mejores establecimientos de París. Su decoración contemporánea y típicamente parisina es obra de Philippe Starck y su hija. Se trata de un lugar exclusivo: el restaurante principal del hotel, Le Meurice, está dirigido por el chef Yannick Alléno, que ha recibido 3 estrellas. No hace falta decir que es uno de los puntos culminantes de la estancia en este hotel. Su ubicación es ideal, justo delante del Jardín de las Tullerías. Las habitaciones están decoradas con gusto y el servicio es impecable.
El W Paris - Opéra finalmente abrió sus puertas el 28 de febrero de 2012. Así, la marca de Starwood ligada a la moda y a las tendencias se asegura un establecimiento de prestigio en París.
El hotel, situado en un edificio del siglo XIX, salta a la vista. Diseño y modernidad se combinan junto con un toque conceptual. Mejor pedir explicaciones al diseñador, ya que es difícil captar el mensaje de otra forma; aunque está claro que el W Paris-Opéra gira alrededor de un tema: The Spark. El establecimiento se define en este "centelleo", creando una unión ficticia entre el primer hotel de Nueva York y su hermano pequeño parisino.
En el corazón de la ópera, el W ya cuenta con los amantes de la marca y espera que el boca a oreja lo convierta en the place to be del barrio, junto con su restaurante y su bar.
Como anuncia el propio eslogan, este hotel es "Votre adresse à Paris" (Tu establecimiento en París): de hecho, no existen demasiados lugares como este en la capital. La diferencia entre una estancia agradable y una memorable reside en los detalles y, sin lugar a dudas, recordarás con emoción tu paso por el Vendôme. Nada más entrar, te recibirán unos porteros tan sonrientes que te sentirás como si fueses el cliente más importante del hotel. Tanto si vas por negocios como por turismo, este hotel boutique satisfará todas tus necesidades con estilo y elegancia.