Cuando se tiene la decoración, es tentador ponerse también el disfraz. En la ciudad languedociana de Carcasona, la gente siempre se ha disfrazado**. Originalmente, se trataba de juegos de adultos que formaban parte de celebraciones paganas.
Por supuesto, los niños también han adoptado la dimensión lúdica del disfraz: te metes en un personaje, cambias de época, te conviertes en otra persona. Así que, ya que estamos, también podría ser un héroe: una princesa cortejada, un caballero conquistador, un hábil espadachín o un Robin Hood.
En Carcasona, a los niños se les ofrecen desde hace tiempo disfraces de caballeros y princesas, y las tiendas de juguetes, bromas y recuerdos están por todas partes. En siglos pasados, los niños se vestían con trajes medievales para representar justas o escenas históricas.
Hoy en día, las nuevas tecnologías y la era de los juegos en línea han traído nuevas formas de entretenimiento en las que uno se mete en la piel de personajes imaginarios. Y hay quien prefiere meterse en un avatar antes que en un disfraz de hilo y tela.