Bad Ischl: “la cultura es la nueva sal”

Esta Capital Europea de la Cultura 2024 está muy bien sazonada: historias de emperadores y emperatrices, el ignitor de la Primera Guerra Mundial, mucho arte y las mejores galletas de jengibre.

Bad Ischl: Capital Europea de la Cultura 2024

- © saiko3p / Shutterstock

La poderosa casa de Habsburgo tenía problemas: el archiduque Franz Karl y su esposa Sophie de Bavaria no podían tener hijos. De su descendencia dependía la fuerza del imperio, que en esa época (inicios del siglo XIX) era uno de los más importantes. Pasaron muchos años sin encontrar remedio, hasta que un médico les recomendó una terapia que por aquel entonces empezaba a ponerse en boga. Les ordenó que fueran a darse baños en las salinas de Bad Ischl, a escasos 50 kilómetros de Salzburgo, en la región de Salzkammergut, Austria. Meses después nació Francisco José I de Austria, el futuro emperador.

Maravillados con el resultado, el archiduque y su esposa continuaron visitando, de vez en cuando, el pequeño Bad Ischl, que ya comenzaba a despertar el interés de diversas personalidades y estaba en camino a convertirse en un balneario de moda, muy elegante. Era un centro mercantil muy importante y epicentro económico por sus minas de sal (bien valiosísimo en la época), pero fue Francisco José I el que realmente adoptó este lugar y provocó su crecimiento.

De los 86 veranos que vivió el emperador, pasó 83 en Bad Ischl. Le gustaban, particularmente, los bosques y montañas que rodean a la ciudad.

La villa del emperador y sus alrededores.

- © Rudolf_Prchlik / Shutterstock

Fue en esta ciudad donde se casó con Elizabeth de Baviera, la muy adorada y controversial Sisi. De regalo de bodas, los padres del emperador le regalaron la Villa Imperial, Kaiservilla, que es más un palacio que otra cosa, y la usaban de casa de verano. Esta también se puede visitar aún, incluso cuando el bisnieto, el archiduque Markus Emanuel Salvator, sigue viviendo ahí.

Dos siglos después, Bad Ischl no ha perdido su toque. Sigue siendo un lugar de veraneo predilecto por los austriacos, pero no nada más. Han intercambiado la sal por la cultura: arquitectura, galerías de arte, gastronomía, la preservación de las áreas naturales y una escena musical privilegiada atraen ahora personas de todo el mundo, con ganas de empaparse no solo en sus termas, sino en la influencia cultural que tienen. Esto les ganó el reconocimiento de Capital Europea de la Cultura 2024, cuyo programa lleva como lema “la cultura es la nueva sal”.

Más allá de la riquísima agenda que tiene la ciudad para este año, daremos un breve pero efectivo recorrido por los tesoros de Bad Ischl y la región de Salzkammergut, el verdadero gran amor de Francisco I de Austria.

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La arquitectura imperial

Sisi y Francisco José I de Austria venían a Bad Ischl cada verano, pero por supuesto, no llegaban sólos a su edén. Tras él llegaban nobles, aristócratas y burgueses que querían estar cerca del poder, y disfrutar del lugar favorito del gran Franz, que aseguraba que no había lugar igual para disfrutar del verano. Comenzaron a hacer sus villas y casonas aquí, muchas de las cuales se mantienen en pie en un espectáculo arquitectónico.

Se comenzaron a construir hoteles, cafés, casinos y paseos a los que acudían las celebridades austriacas y curiosos que venían del resto de Europa. Por ejemplo, está el Café-Konditorei Zauner, fundado en 1832 y favorito de la monarquía austriaca.

De las muchas villas que dibujan el estilo de este pueblo, destaca, evidentemente, la de Sisi y el emperador, la _Kaiservilla_, donde Francisco José I de Austria firmó el tratado de guerra contra Serbia, que disparó el conflicto que llevó a la Segunda Guerra Mundial.

También hay que ir a ver la Villa Blumenthal, la Villa Serlein y la Villa en der Traun, donde el músico Franz Lehár escribió las operetas “Zarewitsch”, “Paganini” y “El país de las sonrisas”.

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Lo que más le gustaba a Francisco I de Austria

Bad Ischl es una ciudad preciosa, pero lo que la ha hecho realmente destacar a lo largo de los años es su riqueza natural. Las minas de sal, el lago Traunsee son dos de sus atractivos naturales más destacados. Para llegar a la Monte Katrin –donde al emperador le gustaba salir a cazar– se puede tomar el teleférico, que dentro de unos cochecitos para cuatro que llevan por las alturas, encima de unas vistas espectaculares.

Se puede hacer senderismo a través de la historia: en un recorrido a través de las montañas y los bosques que rodean Bad Ischl se conocen los caminos y escondites de resistentes y desertores durante el nacionalsocialismo, así como también de algunos nazis de alto rango.

No puede faltar, por respeto a la tradición, darse un baño en las termas de esta ciudad. EurothermenResort Bad Ischl es una de las muchas opciones que hay, pero esta tiene una piscina con vista a la ciudad y además de las salmueras hay distintos tratamientos de relajación.

Klimt y una pinacoteca secreta de la guerra

Gustav Klimt, pintor famosísimo, sobre todo por la obra El beso, pasó muchas temporadas en la región de Salzkammergut. El lago Attersee era uno de sus paisajes favoritos, el cual plasmó en múltiples piezas. De los lienzos que surgieron de sus veraneos en la zona destacan el Castillo de Kammer, La avenida al castillo Kammer y Casa de campo junto al Attersee.

Esta región también resguarda una de las pinacotecas más controversiales del mundo moderno. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler y marchantes de arte austriacos que le eran fieles al dictador escondieron el Salzkammergut para poner a salvo obras maestras de la historia del arte europeo que habían usurpado de las naciones invadidas, muchas de las cuales ya estaban en ruinas. Una parte de esta colección se puede ver en la Kaiservilla.

Un eje importantísimo de la agenda que se realizará en el 2024, cuando Bad Ischl es Capital Europea de la Cultura, está sobre las exposiciones artísticas. Puedes consultarla en este link

Los sabores de Bad Ischl

Austria, en general, se destaca por sus deliciosos pasteles. Pero de Bad Ischl viene el Franz Tausch, un pan de jengibre que lleva más de dos siglos siendo referente. Uno de los secretos de esta receta es la cantidad de tiempo que dejan reposar la masa antes de cocinarla, que a veces es incluso meses.

También muy tradicional en la zona es la cultura de las tabernas. Mesas larguísimas, tarros de cerveza espumosa y música tradicional en directo, acompañando platillos ricos y pesados. Este 2024 se harán fiestas taberneras, con nuevos chefs, intervenciones artísticas y reinvenciones de esta gran tradición.

por Sofía Molina | Editora y redactora
Periodista mexicana apasionada por las buenas historias y los lugares recónditos, llegó a EasyViajar en septiembre del 2023 para contar lo que ha descubierto y seguir develando los secretos que este mundo tiene para ofrecer.
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